
Ir de lo general a lo particular me parece lo más difícil para mí. La vida te puede poner en aprietos y en estos momentos es cuando debemos dar lo mejor de nosotros. Fácil es saber lo que debemos hacer en temporada regular, cuando nada nos pasa y placidamente consumimos los días en nuestros quehaceres. De pronto decidimos cambiar algo en este devenir, poca cosa o grandes cosas, y llega la crisis, medimos mal nuestras fuerzas y no sabemos terminar lo comenzado o lo comenzado termina por ser una tarea mucho mas dura de lo calculado. Esa novedad incluida distorsiona nuestros deseos y nos saca de quicio, nos manda a lugares donde estuvimos y recordamos esa playa en el egeo donde adormilados sentimos la libertad del que tiene todo por hacer y nada que perder, y no ahora cuando la crisis de la ambición del progreso de las cosas nos tiene al limite del colapso. Esto es lo general.
Lo particular es un amigo al que es esto lo que le esta pasando, y no soy capaz de decirle lo que siento ni de darle un buen consejo. Le diría que transformase esta angustia por las playas perdidas en algo. Es en las crisis cuando damos lo mejor de nosotros mismos, es en estos momentos cuando replanteamos nuestras cabezas, si hay que matar algo ¡adelante!, si hay que transformar la piedra en polvo tomemos una maza y vayamos en busca de la montaña mas grande. Pero no retornemos allí donde ya estuvimos pagados de nosotros mismos, es allí donde esta la mediocridad, al final todos acabaremos como el polvo de las piedras, pero muy pocos habremos triturado nuestras montañas. Yo ya he triturado alguna y estoy dispuesto a ayudarte a triturar la tuya.

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