jueves, 22 de abril de 2010

LÍQUIDO VERSUS SÓLIDO










Hoy me ha pasado una cosa muy curiosa, me he levantado de la cama como todos los días y he hecho el desayuno para mi familia, luego he tenido que correr por la rampa del garaje porque mi mujer y mi hijo se habían olvidado de la cesta de la comida del segundo, vuelta a casa a recoger la misma y a seguir mis "ritos matutinos", que incluyen la lectura de un par de páginas de un libro mientras hago honor a la más baja de las necesidades humanas, leer y responder mi correo electrónico, entrar en un par de blogs, preparar las cosas para ir a la facultad...

En definitiva todas aquellas cosas que en el post anterior os comunicaba que me costaban un mundo, y que en parte gracias a vuestros ánimos, estoy volviendo a hacer, no sin esfuerzo, pero esperando volver ha hacerlas con gusto, como también os expliqué que las hacia en otro post anterior.

Pues bien, hoy me ha pasado una cosa que seguro que alguna vez os ha pasado también a algunos de vosotros, y es esa sensación de que todo lo que leéis tiene relación entre si, a pesar de que está en diferentes formatos y ubicaciones.

Empiezo por el par de páginas del libro que estoy leyendo en la actualidad, y que a mi me parece muy interesante, y que dicen así:

"...En realidad, no es el estado, ni siquiera su brazo ejecutivo, el que está siendo socavado, erosionado, desangrado hasta su "desaparición", sino la soberanía del estado, su prerrogativa de trazar la linea entre incluidos y excluidos y otorgar el derecho a la rehabilitación y futura readmisión.

Esa soberanía ya se ha visto parcialmente limitada, y podemos suponer que bajo la presión de una emergente legislación internacional vinculante que cuenta con el apoyo de organismos jurídicos (por rudimentarios y parciales que todavía sean), con altibajos o a los tropezones, se seguirá reduciendo.Sin embargo, ese proceso es apenas secundario y subsidiario de la cuestión de la nueva soberanía de los mercados, y no modifica la forma en que se toman y legitiman las decisiones soberanas.Por más que se la "promueva" a instancias superiores, a instituciones supraestatales, la soberanía (o al menos el principio al que se supone que sirve o debe servir) sigue mezclando poder con política, y subordina el primero a la supervisión de la segunda, y lo que es más importante aún, puede ser confrontada y reformada porque tiene domicilio fijo.

Mucho más revolucionaria (y potencialmente fatal para esa forma que el estado adoptó en la era moderna) es otra tendencia que mina los cimientos más profundos de la soberanía del estado: la inclinación de ese estado debilitado a ceder muchas de sus funciones y prerrogativas a los poderes impersonales del mercado. O la rendición incondicional del estado al chantaje con que las fuerzas del mercado contrarrestan las políticas que favorecen y votan los electores, fuerzas que arrebatan a la ciudadanía su carácter de punto de referencia y árbitro definitivo de las normas políticas.

Como resultado de esta tendencia se ha ensanchado la brecha entre el poder de actuar, que ahora se ha deslizado hacia los mercados,y la politica, que si bien sigue siendo del dominio del estado, es despojada progresivamente de su libertad de maniobra y su poder para fijar las reglas y arbitrar el juego. Ésta es en realidad la principal causa de la erosión de la soberanía del estado. Si bien continúan articulando, dictando y ejecutando los veredictos de esclusión y desalojo, los organismos del estado ya no son dueños de decidir los criterios de esa "política de exclusión" o los principios de su aplicación. El estado en su conjunto, incluidos sus brazos legislativo y judicial, se convierte en el ejecutor de la soberanía de los mercados."

Luego en Kurioso´s Weblog me encuentro con dos post que a mi me parece que siguen un razonamiento, el actual sobre la Pulserita Power balance que me lleva "linkeando en la etiqueta" a este otro también suyo de Ager, para terminar en el blog Meridianos leyendo este post sobre Como comenzar un movimiento social. Y mi itinerario está servido.


Somos consumistas y producto, parte de un marketig multinivel que aparece y desaparece ante nuestros ojos, que se muestra "irrelevante" unas veces, "irritante" otras y "satisfactorio y festivo" en muchas ocasiones, y que al final no vemos a fuerza de estar intimamente "nadando en su interior". La sociedad consumista esta icreiblemente presente y a la vez es invisible, es un gran puzzle que tal vez solo el genio que fue capar de dibujar las figuras de Nazca puede ver en toda su amplitud.


Se que este es un post un poco largo y "cultureta", pero es lo que me ha pasado y he pensado esta mañana, justo antes de irme a la universidad, lo cuento, y así me salgo de mi dinámica depresiva y aprovecho para seguir vuestros consejos.




miércoles, 14 de abril de 2010

DEPRESIÓN


Esto es lo que estoy sintiendo últimamente, no soy una persona depresiva y que me perdone si alguna me lee.

No estoy haciendo las cosas demasiado bien últimamente, estoy faltando a muchas clases y estoy sintiendo el vértigo del esfuerzo por terminar el curso, esto me hace entrar en un bucle, no quiero hacer ese esfuerzo y me quedo "como sin aliento" por no hacerlo.

Me quedo en casa o me voy al cine, me digo que ya me pasará los apuntes algún compañero, que mañana empezaré a aplicarme de verdad...y entre tanto a sufrir mi falta de aliento y mi culpa, ese miedo del que alguna vez os he hablado en este blog.

Hoy me he dejado todo mi material de estudio en el maletero del coche, coche que se ha llevado mi mujer al trabajo...dandome la excusa perfecta para quedarme incubando más culpa, en casa...he de ponerme en marcha, aún sin apuntes, sin materiales, pero con algo de pundonor y de ganas...

Y aquí estoy, viendo blogs y compadeciéndome.

jueves, 8 de abril de 2010

GRAN VÍA

La Gran Vía madrileña cumple cien años, es la calle más increíble en la que he estado nunca, nace en la plaza de España y muere en la Calle Alcalá, o viceversa. Fue una idea urbanística feliz que tuvo sus detractores y que costó lo suyo, tanto en dineros como en tiempo, pero no me extenderé en su historia o en sus anécdotas, lo que yo quiero aquí contar es mi historia en esta calle, es decir mi Gran Vía.

He encontrado este documental en la red, en forma de cuaderno de viaje, y me he quedado impactado de lo bien que retrata mi ciudad, con una mirada muy diferente a la de una guia de viajes o un documental de una televisión local. En el se ven distintos sitios de Madrid, todos muy queridos por mi, pero mirados a ras de suelo, por una mirada vigorosa que me ha revelado que yo miro mi ciudad como si fuera extranjero, creo que es porque hubo un tiempo, el tiempo de mi adicción, en que me recorrí andando la ciudad mil veces, y descubrí ese desapego, esa melancolía que tan bien refleja este vídeo.







Mi Gran Vía es una calle que no acaba en los límites que delimita el mapa, hay una serie de calles en sus aledaños que son para mi tan "Gran Vía" como la misma calle. En una calle trasera, la calle del Barco, tuve con un par de socios un garito, un lugar mítico llamado "La mala fama", tal vez allí comenzó mi historia más fuerte con la gran vía, puesto que ya mucho antes, y por supuesto después de mi "época de plomo", frecuenté esta calle.

En lo más profundo de mi adicción recorrí esta calle de noche miles de veces, trazando un circulo que iba desde la red de San Luis (Plaza desaparecida en definición, que estaba en las confluencias de las calles Montera, Gran Vía y Hortaleza)a la plaza de España, este tramo está en cuesta,la bajaba por la acera de la derecha en dirección a la plaza de España y la subía por la acera de la izquierda, y vuelta a empezar. Podía hacer este itinerario unas veinte veces en una noche. El objetivo era conseguir el dinero suficiente para una dosis, pedía para el billete de autobús,con la excusa de que me había quedado sin dinero en un descuido, y apelaba a la generosidad y solidaridad de los viandantes. Después de las veinte vueltas, si había tenido suerte reunía las dos mil pesetas que me sacarían de la cuenta atrás para el mono, si no había suerte, esa noche en vez de veinte serian treinta las vueltas a mi itinerario.Al final de "la vendimia" me paraba en una casa de cambio de moneda que hay en la misma calle a cambiar las monedas por billetes, a los gitanos que menudean con la droga no les gusta que les des calderilla, y luego subía hasta la Red de San Luis, puesto que en esa época "las cundas" salían de ese punto.



Esta es solo una de las cientos de historias que podría contar de mi Gran Vía, afortunádamente existe en Madrid una calle que nunca duerme y en la que hay gente las 24 horas del día.