
Hoy me ha pasado una cosa muy curiosa, me he levantado de la cama como todos los días y he hecho el desayuno para mi familia, luego he tenido que correr por la rampa del garaje porque mi mujer y mi hijo se habían olvidado de la cesta de la comida del segundo, vuelta a casa a recoger la misma y a seguir mis "ritos matutinos", que incluyen la lectura de un par de páginas de un libro mientras hago honor a la más baja de las necesidades humanas, leer y responder mi correo electrónico, entrar en un par de blogs, preparar las cosas para ir a la facultad...
En definitiva todas aquellas cosas que en el post anterior os comunicaba que me costaban un mundo, y que en parte gracias a vuestros ánimos, estoy volviendo a hacer, no sin esfuerzo, pero esperando volver ha hacerlas con gusto, como también os expliqué que las hacia en otro post anterior.
Pues bien, hoy me ha pasado una cosa que seguro que alguna vez os ha pasado también a algunos de vosotros, y es esa sensación de que todo lo que leéis tiene relación entre si, a pesar de que está en diferentes formatos y ubicaciones.
Empiezo por el par de páginas del libro que estoy leyendo en la actualidad, y que a mi me parece muy interesante, y que dicen así:
"...En realidad, no es el estado, ni siquiera su brazo ejecutivo, el que está siendo socavado, erosionado, desangrado hasta su "desaparición", sino la soberanía del estado, su prerrogativa de trazar la linea entre incluidos y excluidos y otorgar el derecho a la rehabilitación y futura readmisión.
Esa soberanía ya se ha visto parcialmente limitada, y podemos suponer que bajo la presión de una emergente legislación internacional vinculante que cuenta con el apoyo de organismos jurídicos (por rudimentarios y parciales que todavía sean), con altibajos o a los tropezones, se seguirá reduciendo.Sin embargo, ese proceso es apenas secundario y subsidiario de la cuestión de la nueva soberanía de los mercados, y no modifica la forma en que se toman y legitiman las decisiones soberanas.Por más que se la "promueva" a instancias superiores, a instituciones supraestatales, la soberanía (o al menos el principio al que se supone que sirve o debe servir) sigue mezclando poder con política, y subordina el primero a la supervisión de la segunda, y lo que es más importante aún, puede ser confrontada y reformada porque tiene domicilio fijo.
Mucho más revolucionaria (y potencialmente fatal para esa forma que el estado adoptó en la era moderna) es otra tendencia que mina los cimientos más profundos de la soberanía del estado: la inclinación de ese estado debilitado a ceder muchas de sus funciones y prerrogativas a los poderes impersonales del mercado. O la rendición incondicional del estado al chantaje con que las fuerzas del mercado contrarrestan las políticas que favorecen y votan los electores, fuerzas que arrebatan a la ciudadanía su carácter de punto de referencia y árbitro definitivo de las normas políticas.
Como resultado de esta tendencia se ha ensanchado la brecha entre el poder de actuar, que ahora se ha deslizado hacia los mercados,y la politica, que si bien sigue siendo del dominio del estado, es despojada progresivamente de su libertad de maniobra y su poder para fijar las reglas y arbitrar el juego. Ésta es en realidad la principal causa de la erosión de la soberanía del estado. Si bien continúan articulando, dictando y ejecutando los veredictos de esclusión y desalojo, los organismos del estado ya no son dueños de decidir los criterios de esa "política de exclusión" o los principios de su aplicación. El estado en su conjunto, incluidos sus brazos legislativo y judicial, se convierte en el ejecutor de la soberanía de los mercados."
Luego en Kurioso´s Weblog me encuentro con dos post que a mi me parece que siguen un razonamiento, el actual sobre la Pulserita Power balance que me lleva "linkeando en la etiqueta" a este otro también suyo de Ager, para terminar en el blog Meridianos leyendo este post sobre Como comenzar un movimiento social. Y mi itinerario está servido.
En definitiva todas aquellas cosas que en el post anterior os comunicaba que me costaban un mundo, y que en parte gracias a vuestros ánimos, estoy volviendo a hacer, no sin esfuerzo, pero esperando volver ha hacerlas con gusto, como también os expliqué que las hacia en otro post anterior.
Pues bien, hoy me ha pasado una cosa que seguro que alguna vez os ha pasado también a algunos de vosotros, y es esa sensación de que todo lo que leéis tiene relación entre si, a pesar de que está en diferentes formatos y ubicaciones.
Empiezo por el par de páginas del libro que estoy leyendo en la actualidad, y que a mi me parece muy interesante, y que dicen así:
"...En realidad, no es el estado, ni siquiera su brazo ejecutivo, el que está siendo socavado, erosionado, desangrado hasta su "desaparición", sino la soberanía del estado, su prerrogativa de trazar la linea entre incluidos y excluidos y otorgar el derecho a la rehabilitación y futura readmisión.
Esa soberanía ya se ha visto parcialmente limitada, y podemos suponer que bajo la presión de una emergente legislación internacional vinculante que cuenta con el apoyo de organismos jurídicos (por rudimentarios y parciales que todavía sean), con altibajos o a los tropezones, se seguirá reduciendo.Sin embargo, ese proceso es apenas secundario y subsidiario de la cuestión de la nueva soberanía de los mercados, y no modifica la forma en que se toman y legitiman las decisiones soberanas.Por más que se la "promueva" a instancias superiores, a instituciones supraestatales, la soberanía (o al menos el principio al que se supone que sirve o debe servir) sigue mezclando poder con política, y subordina el primero a la supervisión de la segunda, y lo que es más importante aún, puede ser confrontada y reformada porque tiene domicilio fijo.
Mucho más revolucionaria (y potencialmente fatal para esa forma que el estado adoptó en la era moderna) es otra tendencia que mina los cimientos más profundos de la soberanía del estado: la inclinación de ese estado debilitado a ceder muchas de sus funciones y prerrogativas a los poderes impersonales del mercado. O la rendición incondicional del estado al chantaje con que las fuerzas del mercado contrarrestan las políticas que favorecen y votan los electores, fuerzas que arrebatan a la ciudadanía su carácter de punto de referencia y árbitro definitivo de las normas políticas.
Como resultado de esta tendencia se ha ensanchado la brecha entre el poder de actuar, que ahora se ha deslizado hacia los mercados,y la politica, que si bien sigue siendo del dominio del estado, es despojada progresivamente de su libertad de maniobra y su poder para fijar las reglas y arbitrar el juego. Ésta es en realidad la principal causa de la erosión de la soberanía del estado. Si bien continúan articulando, dictando y ejecutando los veredictos de esclusión y desalojo, los organismos del estado ya no son dueños de decidir los criterios de esa "política de exclusión" o los principios de su aplicación. El estado en su conjunto, incluidos sus brazos legislativo y judicial, se convierte en el ejecutor de la soberanía de los mercados."
Luego en Kurioso´s Weblog me encuentro con dos post que a mi me parece que siguen un razonamiento, el actual sobre la Pulserita Power balance que me lleva "linkeando en la etiqueta" a este otro también suyo de Ager, para terminar en el blog Meridianos leyendo este post sobre Como comenzar un movimiento social. Y mi itinerario está servido.
Somos consumistas y producto, parte de un marketig multinivel que aparece y desaparece ante nuestros ojos, que se muestra "irrelevante" unas veces, "irritante" otras y "satisfactorio y festivo" en muchas ocasiones, y que al final no vemos a fuerza de estar intimamente "nadando en su interior". La sociedad consumista esta icreiblemente presente y a la vez es invisible, es un gran puzzle que tal vez solo el genio que fue capar de dibujar las figuras de Nazca puede ver en toda su amplitud.
Se que este es un post un poco largo y "cultureta", pero es lo que me ha pasado y he pensado esta mañana, justo antes de irme a la universidad, lo cuento, y así me salgo de mi dinámica depresiva y aprovecho para seguir vuestros consejos.

