
Estoy disfrutando de un par de días con mi hija en casa, debido a que ha contraído el virus Coxsackie A16, que aunque con tan aparatoso nombre no es más que un virus presente en muchas guarderías, bastante poco agresivo, pero muy contagioso.
Estamos los dos en casa, en pijama, y haciendo un paréntesis orgánico en nuestros quehaceres diarios, ella ausente de su guardería y yo de mi universidad.
A penas tiene heridas en manos y pies, pero las que le han salido en la boca le molestan al comer, por lo cual hemos de poner especial cuidado.
Creo que a los dos nos está viniendo muy bien el pasar estos días juntos y tranquilos, todo un paréntesis en nuestra frenética actividad, porque digo yo que para niños de un año llevarles a la guardería a diario ha de ser un esfuerzo comparable al de mi actividad de adulto.
Os dejo que tengo que preparar la comida de Sofía, crema de calabacín y yogur natural.
Salida del cálido adentro
de mis veintitrés pares
tienes lo mejor de mi DNA
que no se rompa
tu enlace helicoidal
de nuestra manera de
sonreír por la mañana.
