martes, 23 de diciembre de 2008

¡FELIZ NAVIDAD!

Las Navidades de un Yonqui - William Burroughs



  Aquel día lo pasé lampando por las calles, buscando algo que afanar, un descuido, un pequeño hurto con que poder satisfacer a la bestia. Al final determiné entrar en El Corte Ingles a probar suerte, en realidad era un hipercor, con tiendas y un hipermercado, los tíos lo mismo te venden un pollo que un colchón. Dentro del edificio me encaminé hacia la sección de ropa de cama, como había hecho en alguna otra ocasión, allí “ligué” una de esas bolsas de guardar edredones, es fácil, basta con cogerla de debajo del mostrador de pago de la sección, después de todo si lo haces con soltura nadie te dice nada, al fin y al cabo no es más que una bolsa vacía. Después seguí en dirección a la entrada del hiper, y en esas maquinas de sellar las bolsas sellé la mía, no sin antes haber metido mi abrigo dentro, y con buen cuidado de dejar un orificio lo suficientemente grande como para poder deslizar algo dentro, pero lo suficientemente estrecho como para que aparentemente la bolsa pareciese cerrada, según los cánones del sacro Corte Ingles, ese que tanto ha hecho por los yonkis sin saberlo, y por supuesto, sin quererlo.

   Aunque también recuerdo la vez en que, a la carrera, me enganchó, ya en la calle, aquel “gorila” de seguridad, casi sin resuello me llevó a un sótano, y allí  me interrogó sobre cómo había podido llegar a la calle sin que lo hubiesen advertido antes. Yo solía vestirme para la ocasión, con traje algunas veces, sería un chorizo, pero un chorizo elegante, no se lo  iba a poner fácil. Después de relatarle cómo y por dónde les había burlado, él pasó a tomarse la venganza por la carrera que le había hecho darse, mirándome a los ojos me dio varios porrazos con la punta de la porra, con que si no, en la palma de la mano, de los tres “seguratas” que había en el sótano, solo la chica se salió, creo que le pareció mal, yo soporte el dolor eléctrico con toda la estoicidad de que fui capaz, y mirándole a los ojos le dije – por lo menos yo solo soy un chorizo-, ese fue el momento en que la chica abandonó el cuarto, creo que él "segurata" uno ni advirtió lo que le decía, el dos bajó la mirada. Me retuvieron media hora y me soltaron, en realidad casi fue una suerte, tal vez si hubiesen seguido el protocolo hubieran llamado a la policía, aunque el montante de lo “chorado” no pasaba de un simple hurto, de eso sabía cuidarme muy bien, pero antes de despedirme me condecoró con un salivazo en la cara y la advertencia de que si me volvía a ver por allí  podía contar con que me metería, de rondón, algo que abultaría la bolsa por encima del simple hurto, por eso pasé un mes sin dejarme caer por allí.

  Pero allí estaba de nuevo, con mi bolsa preparada en la sección de embutidos del hiper, deslizando lomos de Sánchez Romero Carvajal por el agujerito, estaba tranquilo, gracias al “tranquimacin” que me había metido media hora antes, el mostrador estaba a tope, habían echado el resto por la víspera de navidad, cargué lo menos quince lomos. Una vez calzados en la bolsa, muy derecho, fui caminando en dirección a la salida, para intentar flanquearla por el arco que hace saltar los “chivatos”, ya había comprobado que el lomo aún no los llevaba, o por lo menos no hasta ese momento, también confiaba en que el del centro de monitores estuviese dormido, o “bolinga” por las celebraciones, y que con tanta gente no me notaran. Pasé y el arco no sonó, gané el vestíbulo y bajé por las escaleras, hasta llegar a la puerta de salida del edificio. Ya casi me veía en el poblado cambiando lomos por “caballo”, a fin de cuentas a los gitanos solo les gusta más el jamón que el lomo, y este ya tenía el mercado asegurado.

 

    Noté una presencia a mi espalda, un sentido que te avisa de lo que hay detrás, y que a veces, solo a veces, te engaña y eres tú mismo, pero ese mismo sentido pica mucho más cuando es otro, yo estaba ardiendo en ese momento, la sombra pegada a mi nuca no era yo, me tomo del codo y me dijo, -¿donde vas?-, estaba tan solo a dos pasos del último arco, solo a dos pasos de la calle, de nuevo al sótano, de nuevo a un paso de poder pasar una noche durmiendo, porque ya hacía muchos meses que no me “ponía” para disfrutar, lo hacía para dormir, poder ver a la familia sin rascarme continuamente como un mono, o mirar a todos lados como una gallina, para no cagarme encima en un descuido. Por mi cabeza pasó, que en el mejor de los casos me retendrían una o dos horas, y entonces adiós al efecto del Tranquimacin, y hola al “mono”, que aparecería de golpe con toda su cohorte de ayudantes, pero sobre todo con esa ansiedad del que se fumaría quince puros a la vez si le cupiesen en la boca.

 

  Al girarme vi a un hombre de unos cincuenta, vestido de traje, enseguida deduje que era un encargado de la tienda, posiblemente un jefe de planta, o algo así, cuando estaba a punto de confesar la muerte de Manolete, el tío me dice-se le ha caído esto- y me tiende la mano con un billete de cinco mil, mi cara debió ser un poema, porque el tío muy serio me repitió,- se le ha caído-, estire la mano y cogí el billete, me lo guarde en el bolsillo totalmente desconcertado, y después de unos instantes eternos, me di la vuelta, bajé los tres o cuatro escalones que me separaban de la calle y al salir a la acera oigo que el tío me dice-¡Feliz navidad!-, al darme la vuelta y ver su cara comprendí que tal vez la navidad si que existe,-¡Feliz navidad!- le respondí.


¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

viernes, 19 de diciembre de 2008

NO ÉS NEN, QUE ÉS NENA




" Recordaba Mosén Millán el día que bautizó a Paco en aquella misma iglesia. La mañana del bautizo se presentó fría y dorada, una de esas mañanitas en que la grava del río que habían puesto en la plaza durante el Corpus, crujía de frío bajo los pies. Iba el niño en brazos de la madrina, envuelto en ricas mantillas, y cubierto por un manto de raso blanco, bordado en sedas blancas, también. Los lujos de los campesinos son para los actos sacramentales. Cuando el bautizo entraba en la iglesia, las campanitas menores tocaban alegremente. Se podía saber si el que iban a bautizar era niño o niña. Si era niño, las campanas -una en un tono más alto que otra- decían: no és nena, que és nen; no és nena, que és nen. Si era niña cambiaban un poco, y decían: no és nen, que és nena; no és nen, que és nena. La aldea estaba cerca de la raya de Lérida, y los campesinos usaban a veces palabras catalanas. Al llegar el bautizo se oyó en la plaza vocerío de niños, como siempre. El padrino llevaba una bolsa de papel de la que sacaba puñados de peladillas y caramelos. Sabía que, de no hacerlo, los chicos recibirían al bautizo gritando a coro frases desairadas para el recién nacido, aludiendo a sus pañales y a si estaban secos o mojados. Se oían rebotar las peladillas contra las puertas y las ventanas y a veces contra las cabezas de los mismos chicos, quienes no perdían el tiempo en lamentaciones. En la torre las campanitas menores seguían tocando: no és nena, que és nen, y los campesinos entraban en la iglesia, donde esperaba Mosén Millán ya revestido. Recordaba el cura aquel acto entre centenares de otros porque había sido el bautizo de Paco el del Molino. Había varias personas enlutadas y graves. Las mujeres con mantilla o mantón negro. Los hombres con camisa almidonada. En la capilla bautismal la pila sugería misterios antiguos. "

Ramón J. Sender "Requiem por un campesino español"



Estábamos enfrascados en la pelea de si el niño se iba a llamar Ulises o Diego, cuando ayer por la mañana, cuatro médicos ecografos deshicieron el error de uno de ellos hace unos meses, es nena.


Yo no me lo creí cuando me lo contaba Diana por teléfono, me quedé impactado, y me eché a llorar, se me saltaron las lágrimas, justo cuando estaba intentando comprender un estúpido informe.


Hice que me lo repitiera varias veces y que me asegurara que no me estaba gastando una broma, hasta comprobé que era 18 de Diciembre, y no 28.


Estoy feliz, me encantan las mujeres cualquiera que sea su edad, me gustan como compañeras, amantes, madres, jefas, vecinas, presidentas, juezas, médicas, mineras, escolaras, individuas y hasta si me apuráis miembras.


Ahora queda la ardua tarea de discutir el nombre de mi chica, esta mañana la primera palabra que le he dicho a mi mujercita ha sido "Antígona", pero esta si que es una pelea perdida.


Seguiré informando.



martes, 16 de diciembre de 2008

¡ACEPTO EL DESAFÍO! MÁS MEMOS

Acepto el desafío de Ivi de Bread & Onion

I. colocar uma foto individual nossa: Centinela en la playa de Cantarriján.






II. escolher uma banda/artista:



http://es.youtube.com/watch?v=X8YiIArDgaQ



III. responder às questões somente com títulos de canções da banda/artista escolhido: Yo lo hago con versos de la canción escogida



3.1. És homem ou mulher?: El escogido es "Jhonny Cash" cantando una canción de "nine inch nails" llamada "hurt"



3.2. Descreve-te: "En que me he convertido"



3.3. O que as pessoas acham de ti?:


I hurt myself today/ Yo me he dañado hoy



To see if I still feel/ Para ver si todavía siento



I focus on the pain/ Yo me concentro en el dolor



The only thing that's real/ La única cosa que es real



The needle tears a hole/ La aguja rasga un agujero



The old familiar sting/ La vieja picadura familiar



I try to kill it all away/ Intento matarlo a lo lejos



But I remember everything/ Pero recuerdo todo



What have I become/ En que me he convertido



My sweetest friend?/ Mi dulce amigo?



Everyone I know/ Cada uno, yo sé



Goes away in the end/ Se van lejos al final



You could have it all/ Tu podrías tenerlo todo



My empire of dirt/ Mi imperio de la suciedad



I will let you down/ Yo te haré caer



I will make you hurt/ Yo te haré daño



I wear this crown of shit/ Llevo puesta esta corona de mierda



Upon my liar's chair/ Sobre mi silla de mentiroso



Full of broken thoughts / Lleno de pensamientos rotos



I cannot repair/ Que no puedo reparar



Beneath the stains of time/ Debajo de las manchas del tiempo



The feelings disappear/ Los sentimientos desaparecen



You are someone else / Tu eres alguien más



I am still right here/ Yo sigo aquí



What have I become/ En qué me he convertido



My sweetest friend?/ Mi dulce amigo?



Everyone I know/ Cada uno, yo sé



Goes away in the end/ Se van lejos al final



You could have it all/ Tu puedes tenerlo todo



My empire of dirt / Mi imperio de la suciedad



I will let you down/ Yo te haré caer



I will make you hurt/ Yo te haré daño



If I could start again/ Si pudiera empezar de nuevo



A million miles away/ Un millón de millas atrás



I would keep myself/ Yo me guardaría



I would find a way./ Yo encontraría una manera.



3.4. Como descreves o teu último relacionamento: "la unica cosa que es real"



3.5. Descreve o estado actual da tua relação com a tua namorada ou pretendente:"Tu eres alguién más"



3.6. Onde querias estar agora?:"Debajo de las manchas del tiempo"



3.7. O que pensas a respeito do amor?:"Tu puedes tenerlo todo"



3.8. Como é a tua vida?: "Mi imperio de la suciedad"



3.9. O que pedirias se pudesses ter só um desejo?: "Si pudiera empezar de nuevo"



3.10. Escreve uma frase sábia: "Llevo puesta esta corona de mierda"



IV. escolher 4 pessoas que respondam ao desafio, sem esquecer de avisá-los: In Nocturnis surgebam, Geminis despechada, Irreverens.blog, estilografic.blog


He respetado los epigrafes en portuges, en realidad "a quien le importa lo que preguntan", sed creativos.

viernes, 12 de diciembre de 2008

CRÓNICA DE UNA PRESENTACIÓN


Ayer estuve en la presentación del primer libro traducido por mi buen amigo Enrique Gil-Delgado, el libro es "Un lugar en la cumbre", de John Braine.


El acto fue en la Libreria Alberti de Madrid, fue un acto sencillo, con unas palabras por parte del editor Enrique Redel de la editorial Impedimenta, y de mi gran amigo Quique.



El primer Enrique, el editor nos hizo la introducción del libro, como solo un editor sabe hacerlo, con vigor, entusiasmo y como si no leer el libro fuera un pecado que se castiga con la ignorancia y el aburrimiento. También leyó un pasaje humoristico/misógino del libro, a modo de dosis mínima que propicie el "enganche" a las paginas del libro.



Contó también Enrique Redel una anécdota, que inmediatamente incorporé a mi archivo de tonterías inútiles curiosas, fue sobre el nombre de su editorial, Impedimenta.



La impedimenta era el "equipaje" de los soldados romanos, consistía en todo lo necesario para sobrevivir en el mundo y la batalla, una espada larga, una espada corta, un escudo, una manta...

todo ello pesaba 60 kilos, lo cual hacia que fuera odiado por los soldados, puesto que les doblaba la espalda, pero por otro lado era imprescindible para la supervivencia.



Esta y no otra es la filosofía de esta editorial, el publicar aquellos títulos que uno se llevaría como impedimenta de casa en casa, de vida en vida, rezongando por su peso, pero sin poder renunciar a su" calor".



El otro Enrique atacó con una brillante exposición de como había comenzado su carrera como traductor de Literatura, de qué había recibido ayuda familiar para el afinado de la producción, no en vano, su mujer y la mitad de la familia política de quique es inglesa, y el no ocultó su decisiva ayuda en el refino de la obra. Esto tal vez le confiera una ligera ventaja a la hora de traducir literatura inglesa, pero también le califica como persona, aprovecha todos sus recursos sin escatimar ni ayudas ni agradecimientos.



Leyó también a continuación un texto sobre una generación casi desconocida para mi, la de los "Angry young men". Texto que se salvó por motivos técnicos de el prologo y la reseña, también escritos por Enrique Gil-Delgado.



Cuando terminó el acto, Quique me invitó a tomar algo en su casa con su preciosisima hija, Iris (niña que me tiene enamorado, porque es como un sueño de niña Victoriana, una muñeca rubia y delicada con la que extrañamente he conectado muy profundamente), su encantadora mujer, y también amiga , Meriel y con un joven, y muy prometedor escritor, llamado Javier Pastor.



No terminaron ahí mis emociones esa noche, puesto que Quique me entregó mi regalo de cumpleaños, que tenia guardado desde hace casi dos meses (desde el 16 de octubre), y este consistía en la novela "esa Ciudad" de ¡Javier Pastor!.



Solo quique podría haber propiciado esta "casualidad", para redondear una velada en la que terminamos charlando de literatura, y en la que mentalmente me apunté dos autores de los que hablaban con entusiasmo tanto Quique como Javier, Perec y Jünger.Hay que tener las orejas bien abiertas cuando se está delante de personas que disfrutan y entienden de Literatura.



¡Gracias Quique por esta gran noche!

miércoles, 10 de diciembre de 2008

OVEJAS ASESINAS


El apetito de sangre se deshace

entre mis dientes de recuerdo,

y pastan las vacas

y pastan las hienas


soy yo, pero veo el enlace

entre mi cerebro y mi cuerpo,

y pastan los tigres

y pastan los cisnes


dañado por un viaje del que traje

un sapo, un batracio ya muerto.

y pastan los buitres

y pastan los tristes


La vida brilla en mi nuevo paje,

en mi dulce bollo desposado,

y pastan los gusanos

y pastan los órganos


bullen de vida en mi ropaje,

vida entera en mi huerto,

y pastan las masas

y pastan las ratas


a distancia me veo anclaje

de mi astral puerto y viento,

y pastan las grasas

y pastan las babosas


extraño sentimiento de vasallaje

y de distanciamiento,

y pastan los loros

y pastan los toros


ya nunca volveré al paisaje

del páramo enlatado,

y pastan las moscas

y pastan las bestias


pero a cambio tengo un bagaje,

una vida entera cantando

y pastan las vacas

y pastan las ovejas.

jueves, 4 de diciembre de 2008

EL MACHACA


Tengo incrustada en el cerebro, una imagen de Madrid, más concretamente del sur oeste de Madrid, de un lugar llamado "Las Barranquillas", este nombre seguro que a muchos os suena, si además uso la formula "...Las Barranquillas, el supermercado de la droga...", a que ahora os suena aún más.

Esta imagen es la de un tío paseando en bicicleta en ese sitio, sorteando charcos negros y pestilentes, entre chabolas, gitanos y yonkis, la bicicleta era una BH de niño, con el sillín muy subido y el manillar también exageradamente arriba.

El tipo es un yonki, de los denominados "machacas", que son probablemente el eslabón más bajo de este asqueroso "mundo de la droga", por usar otro formulismo. Hasta aquí el dibujo de la imagen suena tremendo, pero aún os preguntareis porqué esta fotografía se ha quedado enganchada en mi más que otras. añadamos cosas.

El "machaca" en cuestión va vestido como casi todos sus colegas de profesión, con ropa rota y muy sucia, están en los huesos y huelen a una mezcla de humanidad y humo de las hogueras,muchos no se han lavado en años (y no exagero)y algunos presentan ese aspecto que se ve en las películas americanas de los sin techo extremos.

En realidad estos tíos trabajan un montón, son los encargados de todo aquel trabajo que los que se dedican al menudeo de la droga no quieren hacer, como ir a por leña, vigilar fuera si vienen los "pirris" (policía de uniforme) o los "jambos" (policía secreta de paisano),sacar la basura, captar clientes que compren "jaco" o "farla" en esa chabola, y así todo aquel trabajo por denigrante y desagradable que os parezca (les he visto hacer de todo), y todo lo hacen por unas pocas "micras" de droga con las que quitarse el mono.

Los menuderos, que son casi todos gitanos, les dan la suficiente droga para que puedan subsistir, pero sin pasarse, tienen que trabajar y temer el alejarse lo suficiente como para "de facto" ser lo más parecido a un esclavo que yo he visto en mi vida.

Este "machaca" en cuestión tiene algo que le hacia ser todavía más impactante, y era que no tenia nariz, no quiero decir que le faltase una parte o que la tuviese herida, directamente le faltaba todo el apéndice nasal, con lo cual directamente se veían sus senos nasales de un color rosáceo en una cara negra de roña y humo.

se rumoreaba que la perdió porque un gitano se la arranco con unos alicates por una deuda, pero esto era un rumor de poblado, posiblemente trasmitido de yonki a yonki e inventado por alguno en pleno éxtasis después de una fumada.

Cuento esto porque hace muy poco han derribado en Madrid el poblado de "Pitis", el último de los poblados a los que yo en alguna ocasión fui a "pillar", "Las Barranquillas", "La Celsa", "La Rosilla" "Los focos" y algún otro del que no recuerdo el nombre ya han sido arrasados por las escabadoras, con lo cual son ya solo un recuerdo en mi memoria, y en la de tantos otros.

Este y otros recuerdos similares me acompañarán el resto de mi vida, no creáis que hablo de algo lejano y exótico, este poblado y este "machaca" estaban a media hora en coche del centro de Madrid y hace tan solo nueve años.