
Ayer estuve en la presentación del primer libro traducido por mi buen amigo Enrique Gil-Delgado, el libro es "Un lugar en la cumbre", de John Braine.
El acto fue en la Libreria Alberti de Madrid, fue un acto sencillo, con unas palabras por parte del editor Enrique Redel de la editorial Impedimenta, y de mi gran amigo Quique.
El primer Enrique, el editor nos hizo la introducción del libro, como solo un editor sabe hacerlo, con vigor, entusiasmo y como si no leer el libro fuera un pecado que se castiga con la ignorancia y el aburrimiento. También leyó un pasaje humoristico/misógino del libro, a modo de dosis mínima que propicie el "enganche" a las paginas del libro.
Contó también Enrique Redel una anécdota, que inmediatamente incorporé a mi archivo de tonterías inútiles curiosas, fue sobre el nombre de su editorial, Impedimenta.
La impedimenta era el "equipaje" de los soldados romanos, consistía en todo lo necesario para sobrevivir en el mundo y la batalla, una espada larga, una espada corta, un escudo, una manta...
todo ello pesaba 60 kilos, lo cual hacia que fuera odiado por los soldados, puesto que les doblaba la espalda, pero por otro lado era imprescindible para la supervivencia.
Esta y no otra es la filosofía de esta editorial, el publicar aquellos títulos que uno se llevaría como impedimenta de casa en casa, de vida en vida, rezongando por su peso, pero sin poder renunciar a su" calor".
El otro Enrique atacó con una brillante exposición de como había comenzado su carrera como traductor de Literatura, de qué había recibido ayuda familiar para el afinado de la producción, no en vano, su mujer y la mitad de la familia política de quique es inglesa, y el no ocultó su decisiva ayuda en el refino de la obra. Esto tal vez le confiera una ligera ventaja a la hora de traducir literatura inglesa, pero también le califica como persona, aprovecha todos sus recursos sin escatimar ni ayudas ni agradecimientos.
Leyó también a continuación un texto sobre una generación casi desconocida para mi, la de los "Angry young men". Texto que se salvó por motivos técnicos de el prologo y la reseña, también escritos por Enrique Gil-Delgado.
Cuando terminó el acto, Quique me invitó a tomar algo en su casa con su preciosisima hija, Iris (niña que me tiene enamorado, porque es como un sueño de niña Victoriana, una muñeca rubia y delicada con la que extrañamente he conectado muy profundamente), su encantadora mujer, y también amiga , Meriel y con un joven, y muy prometedor escritor, llamado Javier Pastor.
No terminaron ahí mis emociones esa noche, puesto que Quique me entregó mi regalo de cumpleaños, que tenia guardado desde hace casi dos meses (desde el 16 de octubre), y este consistía en la novela "esa Ciudad" de ¡Javier Pastor!.

Solo quique podría haber propiciado esta "casualidad", para redondear una velada en la que terminamos charlando de literatura, y en la que mentalmente me apunté dos autores de los que hablaban con entusiasmo tanto Quique como Javier, Perec y Jünger.Hay que tener las orejas bien abiertas cuando se está delante de personas que disfrutan y entienden de Literatura.
¡Gracias Quique por esta gran noche!

12 comentarios:
Pues te lo pasaste genial, chico, porque eso es lo que transmite tu entrada de hoy.
Lo cierto es que estar entre personas que aman y entienden su oficio es algo realmente estimulante.
Voy a linkear por aquí un ratito, a ver si me instruyo.
:D
Besos
Estoy con Irreverens, no se lo pasó nada mal.
Que envidia eso de andar por ambientes tan cultos...
Cuidaros
Me ha encantado lo de Impedimenta.
He vuelto a las Galias, a las clases de latín, etc...
Saludos.
Una tarde/velada de lo más literaria, sí señor.
¡Lo tengo, lo tengo! (en la librería no en mis estanterías).
Impedimenta está pisando fuerte (quizás sea por los 60 kilos).
Es una suerte tener cerca gente como tu amigo. Enrique-ce aunque no quieras.
Besitos/azos.
Qué bonita definición lo de la impedimenta, claro que sí! y en la mudanza es horrible llevarte todos los libros peeeero no podrías vivir sin ellos :)
por cierto, te he dejado una foto dedicada en mi blog.
Ya te digo que mola tu entrada, cuentas un gran día y en buena compañía, ojalá tu amigo Quique y familia, o Javi Pastor, e incluso el otro Enrique (editor) caigan por aquí jeje Estos días se recuerdan, y escribirlos así hace honor a la gente con la que los compartes.
Irre,pues tienes razón, lo pase genial.
Miguel, te aseguro que no fue premeditado en absoluto, a Quique le conocí porque era vecino y tuvo a su hija una semana antes que yo al mio, así se cruzaron nuestros caminos, nada que ver con la literatura.Supongo que al final las pasiones son lo que perpetuan estas incipientes amistades.
Futuro, a mi también me fascino.
Estili,y que lo digas.
Mariano, te lo llevaré a la Clandestina, es un gran comprador y conversador de libros, ideal para un librero.
Geminitas, en una ocasión en una mudanza me vinieron a ayudar unos amigos, pues lo único que se negaron a acarrear fueron las cajas de libros, que me las subí yo a pulso.
Julián, es muy estimulante acercarse a la gente que te puede enseñar, y que curiosamente te tratan como a un igual, y si pegas la oreja aprendes un huevo.
Un post estimulante. Apetece leer y descubrir.
A Jünger lo conocía pero me apunto a Perec y a Javier Pastor.
:-)
Hola Joako:
Me pregunto que "equipaje" necesitamos ahora para el mundo y la batalla. Hace annos que trato de deshacerme o de mi bolso o de la mochila para andar por ahi, y no soy capaz...sera que ya somos mas animales de costumbre que otra cosa? Me alegro que lo hayas pasado bien. Un saludote
AZ, Pues adelante, me gusta que te estimule, un beso.
Alberto, si yo pudiese seguiría al pie de la letra el verso de Antonio Machado "ligero de equipaje, como los hijos de la mar".
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