jueves, 23 de abril de 2009

ESA CIUDAD, de Javier Pastor


Creo que nunca he escrito una crítica literaria, si que las he hecho, cuando hablo de libros con algún amigo no paro de hacerlas, pero por escrito...


El primer libro que leí, que se puede considerar de adulto, lo leí con 8 años, en aquel entonces no había televisión por las mañanas, ni por las tardes, tan solo había una conexión para el telediario del mediodía (os lo juro a los más jóvenes), había caído enfermito de gripe y comencé bien temprano a leer "Las aventuras de Tom Sawyer" de Mark Twain, lo terminé ese mismo día.


El último libro que he leído es "Esa Ciudad" de Javier Pastor.Me ha encantado.


Creo que lo que más me gusta es esa capacidad de no dejar títere con cabeza, dicho de un modo cervantino, y a colación sacaré que mi más risible aventura del hidalgo se toca con el espíritu de esta novela, el pasaje en cuestión es la aventura de los batanes, dos personajes, la oscuridad y un ruido, me hace descojonarme de lo idiotas que podemos llegar a ser los seres humanos, mismamente como en esta novela.


Recuerdos ingleses también me asaltan, como esa pequeña joya dentro de otra, esta es "La infame comedia y crudelérrima muerte de Piramo", en este caso comedia onírica de como en suerte de muñeca rusa apalanca un despropósito dentro de otro, mismamente como en esta novela.


Manhatan Transfer, también me asalta, mismamente.


Y el mejor Joice, también mismamente.


El lenguaje florido, con de todo, palabras inventadas, cultismos, germanías, chelismos, localismos, giros imposibles, posibles... y sin complejos ¡oiga!.


Basta con cambiar una letra en el nombre de una actividad humana, y tres detalles en el desarrollo de la acción para desternillarse de risa con lo inconsistentes que somos en nuestras costumbres Ibéricas.


Y digo Ibéricas, porque la novela va de más a menos, de lo universal (lo universalmente tonto que puede llegar a ser el homo sapiens sapiens), pasando por la localización de lo puramente Ibérico de la acción, es una genuina ciudad Frankenstein, hecha con trozos de Lisboa, Madrid, Bilbao, Sevilla, Valencia, Albacete, Oporto, Huelva, Barcelona, Zaragoza y...Villabajo y Villarriba.Todas en un cóctel agitado que no batido, con gotas de humor inteligente y la más rabiosa mala leche que ha podido percibir en los últimos tiempos... ¡¡¡BIEN!!!.


Y, por supuesto llegando a lo más local imposible, seguro estoy de que el autor trufa la novela de bromas que tan solo él puede entender, en los tres o cuatro sentidos de muchas de sus intenciones...¡Y que!, es precisamente esa libertad para escribir sobre lo que por el forro pasa, de donde sale el mejor de los encantos del texto, no hay complacencia con el lector, esto es posiblemente lo que más me gusta, detesto que me tomen por tonto, y este autor no o hace, ¡que más me da no llegar hasta el último sentido!, porque este, señores, me trata como a un igual, abstenerse los lectores de Best sellers, porque os vais a aburrir como osos, aquí hay que pensar y bucear detrás de las letras, hay que esforzarse en disfrutar, no es una mamada, es un mes de sexo en la guarida del marques de Sade, por lo menos.


Y, no es solo el fondo, es también (si otro también, y más que vendrán) la forma, no hay capítulos, no hay linea argumental clara, es un puto laberinto para disfrute de los que como yo, leemos para armar una imagen autoelaborada de un poliedro, retales superpuestos que forman un todo alucinante, que dice mucho más de lo que sesudos estudios de campo y playa abundan en lo divino, lo humano, lo ibérico y lo puramente barruntado en un bar a las cinco de la mañana con el morao mas grande del siglo.


Me veo, en esta novela me veo, como hombre, como ibérico, como miembro de un clan de alucinados que no soportan la ceguera de los que le rodean... ¡Como es posible que no lo vean!, por fin un autor que me da un poco de eso que me atormenta y me eleva tres palmos por encima del aura de la santísima Virgen elevada en cuerpo y alma al reino de los cielos.


También se mete con los poetas, y con los políticos, y con los romeros, y con los toreros, y con los tunos, y los nacionalistas, y los independentistas, y las putas, los enanos y los que tienen un blog entre las manos.


Si hubiera un estilo de punk literario este sería primo hermano, si no apostata, y como tal creo que está destinado a saltar en Putney Bridge hacia un destino parco en lectores, pero ¿qué es mejor, cien mil lectores en veinte años, o un millón en un año?, yo lo tengo clarísimo, y si no que se lo digan a Echegaray, por no hablar de la basura contemporánea que nos asalta en cualquier esquina de la ciudad.


Es un libro que no me quedará más remedio que releer y buscar otros relectores, para en una suerte de, como ocurre con "Amanece que no es poco" de cuerda, hablar sobre el libro más extensamente de lo que dura su lectura.


Me muerdo la lengua para no desvelar detalles de la novela, y que todo resulte tan fresco, ocurrente y deslumbrate como a mi me pareció, y además descubrir que delirios pensados en algún momento por mi ¡han sido puestos en un libro!, pero con la coherencia de lo bien articulado, y no como destellos de ingenio de un aprendiz.


Al visionar películas como "el apartamento" de Wilder, siempre pensé que su autor sabía, había desarrollado cada personaje en sus más pequeños detalles, y una vez montados como un todo recorta la acción a lo que le interesa, dando una profundidad real a su obra. Seguro estoy de que Pastor ha recortado esta novela de otra de unas dimensiones al menos del doble de la actual, en la cual se desgranan los detalles de cada micro historia, personaje o situación, por delirante que parezca.


En definitiva, os la recomiendo a todos, y me batiré en duelo con todo aquel que tenga a bien hablar sobre el texto o lo que sugiere.


Abstenerse pusilánimes.

jueves, 16 de abril de 2009

BEATRIZ






Una mañana conocí a una chica en una conocida sala de conciertos y discoteca Madrileña, ”La riviera”, es extraño pensar que la conocí por la mañana, la disco estaba cerrada y estaba cerrada porque ese mismo día había un concierto de unos tipos que se llamaban “pigs, apes and spacemens” o algo parecido, y estábamos con las promos en lo camerinos.

Un amigo común nos presentó, ella se llamaba Bea y era la intrépida reportera de la Mítica revista de rock “Heavy rock”.

Era na criatura deliciosa, pequeña de talla y muy alegre, enseguida conectamos, y mi amigo, ella y yo comenzamos una relación a tres bandas un tanto especial, que se convirtió en un viaje que terminó mal para, al menos, dos de tres.

Siempre he pensado que contribuí a que ella se despeñase por un derrotero oscuro, al fin y al cabo yo era el mayor de los tres, pero en aquel entonces no pensaba que mis actos tenían consecuencias, y que no se puede meter a un ángel a competir en un mundo de semihombres que arrasaban con casi todo lo que se ponía por delante.

Bea además es un copycat, en cierto modo absorbía la actitud del que tenía al lado, y era capaz de convertirse en más dura y más resistente que cualquiera de nosotros, los semihombres. Esta característica me era sencillamente arrebatadora. Pero le confería una carga vampírica que dependía en exceso del que tenía a su lado. No era yo ese, yo estaba enfrente.

Ella aquella mañana, se decantó por mi amigo, he de decir en defensa de mi capacidad de seducción que me marcaron el territorio en el mismo momento en que me la presentaron, y yo fui siempre legendario por no interferir en las relaciones de cualquier amigo e incluso conocido, fue una de las pocas reglas que nunca traicioné. Además este marcaje llegó antes de que yo decidiese siquiera si me gustaba.

Seguimos un camino muy paralelo en aquellos años, vivimos juntos los tres un año, en mi casa, aquella casa de super-generación-X, aquella en la que el hijo, yo, no es que no se fue, es que se quedo solo, los que se largarón fueron los miembros de mi familia, y luego vivió intermitentemente con extraños compañeros, Bea fue la primera, la mejor meditada y la única a la que echo de menos.

Volviendo a la mañana en que nos conocimos, recuerdo sus ojos, grandes y redondos, y su media melena, su actitud de chica heavy con un toque de distinción, con una fuerza que se le salia por los poros, con un boli, una libreta y muchas ganas de entrar en un mundo musical por derecho propio, no como esas grupis ajadas que tantas veces vimos arrastrar su resacas desubicadas, como polillas en torno a luces no siempre tan luminosas.

¿Qué hubiera pasado si no hubiésemos tirado de ella aquel día?, quizás no se hubiera perdido con nosotros en el laberinto con el que nosotros coqueteábamos con la arrogancia de los que se creen inmortales, quizás ahora fuese una gran periodista musical, la más grande, la abdujimos a nuestro mundo, y entre mi desidia y la agresividad de mi amigo acabamos con el brillo de los ojos de Bea.

Casi todos los exadictos tenemos a alguien que se hecha la culpa de nuestra adicción, y a su vez nos creemos responsables de la adicción de al menos otro, sabemos que nadie cae en esto por merito ajeno (yo no he conocido a nadie), pero aún así, visceralmente, lo lamentamos.

Menos mal que llegado el momento, no sin apuros, consiguió remontar de la soledad en la que la sumimos, yo le oculté el alcance de mi adicción, no la advertí de los peligros, de donde estaba, le ocultaba mis consumos masivos, tras pequeños consumos en sus inicios de adicción, siempre fui dos pasos por delante y nunca me deje ver, eludí mi responsabilidad como apostata de su caída en el pozo.

“El pozo de la droga”, que cliché más sobado, pero que cierto, aunque ahora que lo pienso más que un pozo era una cueva, caliente y húmeda en la que nos escondíamos de todo.O por lo menos de muchas de las cosas que más importaban.

En el tiempo de nuestra convivencia en mi casa además también trabajamos juntos, el coctel era explosivo, afortunadamente se fueron a otra casa más acorde con su personalidad compartida y con sus aspiraciones bohemias, casa que Bea me abrió siempre que lo necesité y en donde pasé noches de catorce horas, en las cuales me escondía hasta físicamente de mi mismo en una pequeña habitación interior que me prestaba.

Ella ahora vive en Holanda, pasó por todo lo que yo pasé, rehabilitación en el "proyecto", tiempo de readaptación y de acostumbrarse a vivir con ese extraño en el que te conviertes al dejar la droga, y finálmete encontró a un hombre que le está dando buena vida y más de lo que nunca nosotros pudimos darle.

Pero para mi siempre será aquella chica alegre que conocí aquella mañana.