
Esta mañana he leído esto en la prensa, un tipo llamado Jasper Joffe vende todas las posesiones de su vida,este es su último proyecto artístico, si consigue vender todo recaudará 126 €, lo cual no es mucho, dado que el pollo es artista y que ha acumulado una cantidad de objetos de cierto valor, a los que se suman los producidos por el mismo y los estrictamente personales.
No penséis en Jasper como en un loco bohemio, o un artista desesperado por lograr notoriedad, lo cierto es que ya despuntaba como artista y que su obra tiene una calidad indiscutible.
Como podéis apreciar he etiquetado esta entrada también en "la cajita", y esto es por varios motivos, yo decidí caer por la pendiente de la heroína el 31 de agosto de 1997, que fue el día en que se ejecutó el desahucio de la casa familiar, en la que ya solo vivía yo, tenia entonces treinta años, pasé los siguientes tres años en un sueño narcótico, no quiero decir que fuese el primer día de mi adicción, pero fue el primer día en que me "abandoné a mi suerte".
Previamente a este día había desmontado la casa de una "familia desestructurada", la mía, y había trasladado las pertenencias de la vida de una familia de tres hijos al sótano de una amiga y a un apartamento que había alquilado con una loca y fugaz novia con la que compartía casa, sexo y poco mas.
En esa casa se instaló una familia de cinco miembros, y aproximadamente 23 años después salí yo solo por la puerta.
Si habéis leído la noticia del tal Jasper, él quiere renacer a sus 33 años de una mala experiencia, ¡bravo por Jasper!, él lo va ha hacer de una tacada, venderá todo por casi nada, y se quedará con lo puesto, y renacerá en apenas unos días de sus cenizas...y encima sacará un rédito intangible muy interesante para su condición de artista.
Yo ingresé en proyecto Hombre con treinta años, tardé en hacer el camino de Jasper tres largos años, en los cuales vendí por casi nada, en eso nos parecemos, muebles, cuadros, discos, libros y todo lo que tenía cualquier valor por bajo que fuese del bagaje de aquella casa que un día me imaginé sellada en hormigón. Pero yo me lo metí por la vena y él único rédito que saqué fueron algunas piezas dentales menos, 79 kilos de peso y el susto de todos los que me querían.
Y a los 33 renací de mis cenizas.


