martes, 24 de abril de 2012
ZOZOBRA
Ansiedad en la piel del estomago
bien adentro
bailando en el filo
de la desolación.
De atrás dice que viene,
historia recordada
distinta
yo, lucha y amor
ella, amor y lucha.
Pero remata la faena con la humillación.
Y yo
tal vez lo merezco.
Y ella
se equivoca,
porque
el que comete injusticia
lo hace contra si mismo.
Etiquetas:
poesías propias
viernes, 6 de abril de 2012
BARCELONA
El fin de semana pasado fui a ver un concierto a Barcelona, en un viaje relámpago de tres días. Fui con dos ex vecinos pero sin embargo amigos (es posible aunque no lo creáis) , con los que descubrí a este cantante Italiano. Mi amigo Quique es un tifossi incondicional del hermano, yo prefiero a Giorgio...Meriél aún no se ha pronunciado.
El concierto fue el viernes a la 9 de la noche, viajamos desde Madrid con calma, parando a comer en Lleida, en el restaurante "celler del Rosser", un restaurante muy acogedor, en donde pude comer Arroz a la Cubana, que me encanta y que casi nunca se encuentra en ninguna carta (raro que es uno). Aún con esta parada llegamos con tiempo para el concierto, sin apreturas y descansados.

La cuarta persona en este viaje relámpago era Esperanza, propietaria del bar "El Automático" en la madrileña calle de Argumosa, castiza a más no poder, la calle, esperanza era la homenajeada del viaje, cumplía años y Quique y Meriél le regalaron el viaje como estupendo regalo de cumpleaños.
El individuo en cuestión es este:
El concierto fue el viernes a la 9 de la noche, viajamos desde Madrid con calma, parando a comer en Lleida, en el restaurante "celler del Rosser", un restaurante muy acogedor, en donde pude comer Arroz a la Cubana, que me encanta y que casi nunca se encuentra en ninguna carta (raro que es uno). Aún con esta parada llegamos con tiempo para el concierto, sin apreturas y descansados.

La cuarta persona en este viaje relámpago era Esperanza, propietaria del bar "El Automático" en la madrileña calle de Argumosa, castiza a más no poder, la calle, esperanza era la homenajeada del viaje, cumplía años y Quique y Meriél le regalaron el viaje como estupendo regalo de cumpleaños.
A pesar de la cortedad del viaje, para mi ha tenido varias revelaciones muy refrescantes y encuentros interesantes.
En primer lugar me alojé en casa de mi tío Antonio, un cirujano traumatólogo que en la familia pasa por "raruno" y taciturno...pero que queréis que os diga, me he sentido en su casa como en la mía, además de haberme hecho de anfitrión perfecto, sin agobios pero con un cariño cálido que le agradezco infinitamente. Me llevó en la mañana del sábado a ver su barrio, La Rivera de Barcelona (¡¡lo único que no vi fue la chica del sofá!!), y en un par de horas vi gran parte de lo que a un turista normal le lleva al menos una jornada. Es increíble lo que un cicerone aborigen puede lograr en tan poco tiempo.
El sábado al mediodía comí con mis compañeros de viaje a los que se unió una amiga de Esperanza, que resultó otra expléndida guía, Lucía nos guió por el Poble Sec , donde comimos de tapas, y posteriormente no llevó a tomar café al Montjuic, en una terraza con unas increíbles vistas del puerto industrial. Por la tarde pateo desde el Poble Sec al barrio de Gracia pasando por El Raval. Cenamos y tomamos copas en Gracia, retirándonos prontito, pues el día había sido intenso.
En la cena se nos unieron Montse, cámara de televisión amiga de Lucia, y un atípico Argentino anfitrión de Quique y Meriél, del que no recuerdo el nombre (Perdonadme el "almeikcer", que diría mi amigo Quique), músico y discreto rara mezcla para un Argentino. Lucía, que es fotógrafa de cine y Montse nos alegraron la velada con desternillantes anécdotas de platós de televisión y rodajes de cine. Quique y yo sacamos la artillería de lugares comunes y extraña ciencia de las cosas raras y el cine de autor (y del otro). Y abrochamos en un garito que aceptaron mis peticiones de pinchar a los Fuzztones y a los Barracudas.
El domingo salimos temprano de Barcelona y paramos a comer en Medinaceli, en el asador "El Granero" que creo que conoció mejores tiempos, servicio antipático y cocina correcta, sin más, lo recordaba mejor.
Legamos a Madrid cansados pero contentos.
domingo, 1 de abril de 2012
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