
Mi padre me enseñó a jugar al ajedrez muy pequeño, y yo a mi vez enseñé a jugar a mi amigo Javier, este tardó apenas dos semanas en superarme, teníamos nueve años.
El ajedrez siempre me ha interesado, pero a la vez me ha fatigado de antemano, no llegando nunca a superar el umbral en el que debe haber una descompensación entre la pasión y la dedicación, en una palabra, "vago", fui demasiado vago para haber sido tan siquiera un ajedrecista del montón.
Mi abuelo fue campeón de Albacete de ajedrez, y tal vez lo hubiera sido de España si la guerra no se hubiera interpuesto, en mi familia se cuenta como anécdota que cuando mi abuelo ganó a Arturito Pomar en un campeonato, este lloró de impotencia, porque no estaba acostumbrado a perder y porque era un niño, claro.
Yo en una ocasión jugué una partida con mi abuelo, y le resistí muy pocos movimientos, no saliéndome de una defensa española, la única que me sé, que no tardó en romper a sus mas de ochenta años, en media hora estaba fulminado, a pesar de que me hubiera gustado tanto impresionarle...
Siempre he seguido de lejos los campeonatos del mundo y las noticias sobre el ajedrez que se publican de vez en cuando en los periódicos, pero con diferencia la vez en que aprendí lo emocionante que puede ser este en apariencia aburrido deporte, fue en el último empate entre Kasparov y karpov en Sevilla, si Kasparov forzaba estas últimas tablas y empataban así este campeonato, él retenía el título. Quedaban unos minutos, las banderas de los relojes estaban a punto de caer, y los hechos se sucedieron con una increíble rapidez para tratarse de ajedrez, la tensión fue indescriptible, y ¡se emitió en directo en televisión!.
Os dejo un vídeo en el cual podéis seguir hasta donde se puede llegar cuando se juega con todas las variables de este juego.
Después de un largo silencio me descuelgo con esta marcianada, todo tiene su explicación, esta noche he soñado con esta partida, y creo que Freud diría que estoy preocupado, expectante, y enfrascado en un momento de cambio y de reto en mi vida, y el cerebro me juega estas pasadas cuando mas expuesto estoy a sus manifestaciones.
Prometo nuevas entregas de todas mis etiquetas en breve y espero no aburrir mucho a mis pocos seguidores...y también pasarme mas por sus blogs.
El ajedrez siempre me ha interesado, pero a la vez me ha fatigado de antemano, no llegando nunca a superar el umbral en el que debe haber una descompensación entre la pasión y la dedicación, en una palabra, "vago", fui demasiado vago para haber sido tan siquiera un ajedrecista del montón.
Mi abuelo fue campeón de Albacete de ajedrez, y tal vez lo hubiera sido de España si la guerra no se hubiera interpuesto, en mi familia se cuenta como anécdota que cuando mi abuelo ganó a Arturito Pomar en un campeonato, este lloró de impotencia, porque no estaba acostumbrado a perder y porque era un niño, claro.
Yo en una ocasión jugué una partida con mi abuelo, y le resistí muy pocos movimientos, no saliéndome de una defensa española, la única que me sé, que no tardó en romper a sus mas de ochenta años, en media hora estaba fulminado, a pesar de que me hubiera gustado tanto impresionarle...
Siempre he seguido de lejos los campeonatos del mundo y las noticias sobre el ajedrez que se publican de vez en cuando en los periódicos, pero con diferencia la vez en que aprendí lo emocionante que puede ser este en apariencia aburrido deporte, fue en el último empate entre Kasparov y karpov en Sevilla, si Kasparov forzaba estas últimas tablas y empataban así este campeonato, él retenía el título. Quedaban unos minutos, las banderas de los relojes estaban a punto de caer, y los hechos se sucedieron con una increíble rapidez para tratarse de ajedrez, la tensión fue indescriptible, y ¡se emitió en directo en televisión!.
Os dejo un vídeo en el cual podéis seguir hasta donde se puede llegar cuando se juega con todas las variables de este juego.
Después de un largo silencio me descuelgo con esta marcianada, todo tiene su explicación, esta noche he soñado con esta partida, y creo que Freud diría que estoy preocupado, expectante, y enfrascado en un momento de cambio y de reto en mi vida, y el cerebro me juega estas pasadas cuando mas expuesto estoy a sus manifestaciones.
Prometo nuevas entregas de todas mis etiquetas en breve y espero no aburrir mucho a mis pocos seguidores...y también pasarme mas por sus blogs.









