
Tengo el día revuelto, en Madrid está nublado, pero con un moderado calor, y como no, sí faltan tan solo cinco días para el solsticio de verano.
Día en el cual me ha dado por pensar en para que sirve mi trabajo, porqué tal vez estoy en ese punto en el cual se comienza a pensar mas en lo que quedará, que en lo que será.
Yo he trabajado en muchas cosas, pero principalmente he sido vendedor, si, vendedor, no comercial ni ninguno de los eufemismos que se utilizan para pulir el, a veces, denostado arte del Fenicio.
Y si hay una tradición con la que me identifico es esa, la del Fenicio, viajeros incansables, incruentos, que se las apañaban para ser esperados y además sacar beneficio del intercambio, elevando a arte lo que todos llevamos dentro, porque, no nos engañemos, todos vendemos y todos compramos.
Y lo que últimamente estoy vendiendo, son subrogaciones de hipoteca. Es decir, ayudo a los hipotecados a ahorrarse un dinero a cambio de sus suculentas vidas financieras.
Y descubro que no me llena, no me mal interpretéis, no soy de esos que desprecian el dinero, y piensan que es el cáncer del mundo, mas al contrario creo que el dinero es la representación física del esfuerzo, convenientemente transformado en todo tipo de papel, siempre habrá discusión sobre el precio, pero todo dinero procede de el ingenio, el esfuerzo, la sabiduría de alguien, otra cosa es que haya a quien le caiga en una herencia, en una lotería o vendiendo veneno, pero aún así es la traducción de un hecho anterior.Si ahora mismo acabásemos sobre la faz de la tierra con el dinero, lo sustituiríamos por "conchas" a los cinco minutos de haberlo abolido, no es el dinero es el hombre.
Con lo cual no es tanto el dinero lo que me preocupa, si no el hecho que lo genera, y mi posición en la cadena, yo, como he dicho, ayudo a ahorrar a unos pocos, haciendo que paguen menos por lo que pidieron prestado, es una entelequia que ya no me proporciona ninguna alegría, porque entre otras cosas no asisto al momento en que el milagro del ahorro se materializa, yo me retiro mucho antes, y sabiendo que solo el treinta por ciento de mis operaciones propuestas llegarán a firmarse.
Últimamente estoy fantaseando con la idea de trabajar para una ONG, en la que por lo menos mi posición no está discutida por el objetivo final de mi trabajo,incluso estaría dispuesto a cobrar menos. Y tal vez está alma de Fenicio sirva para un fin mejor.
He vendido libros,copas,congelados,agua mineral,pañuelos de papel,jeringuillas hipodérmicas,jamones,regañás,seguros,servicios varios... y estoy seguro de que puedo vender cualquier cosa, si es que no la he vendido ya.
Ahora me gustaría trabajar vendiendo algo que me trajese mas alegría, pero no me engaño, ese producto que todos los vendedores buscamos, que se venda fácil, que quepa en un maletero, que deje un gran beneficio y que sea legal, no existe... o si que existe, tal vez somos nosotros mismos.





