
Este año las vacaciones me han durado quince días, lo cual es una novedad, en los últimos años no pasaba de diez días.
Como os conté en el último
post antes de las vacaciones, he estado en San Pedro de Alcantara, pedanía de Marbella en Malaga y en La Herredura, pedania de Almuñecar en Granada.
La primera parte de mis vacaciones las he pasado en el lugar que eligen los jeques para pasarlas, aunque no he visto ninguno, los muy hijos de alá se esconden en villas en las cuales no se ve la casa desde la puerta, así que imagínate al jeque. También hay villas de ciudadanos ilustres de nuestra sociedad, como Isidoro Álvarez, uno de los propietarios del Corte Inglés.
Ni siquiera me he acercado por puerto Banús, a ver el despliegue en forma de yate que hacen estos pájaros, aunque no es oro todo lo que reluce, aún recuerdo una anécdota que me sucedió hace cuatro años en el Hipercor de puerto Banús, estábamos intentando comprar lotería cuando detrás de nosotros en la cola se puso Belén Esteban, terminamos de comprar la lotería y al retirarnos vimos con sorpresa, y sorna, todo hay que decirlo, que una mujer se atrevió a pedirle que si le podía hacer una foto a su hija con ella, lo que inmediatamente animó a otras personas a fotogafiarse también con ella, y en ese momento se produjo un suceso que remató el momento como algo netamente surrealista, o kistch, según se mire, a través de la megafonía comenzaron a pedir a un tal Señor Lequio que se presentase no se donde.

En San Pedro de Alcantara las playas son muy malas, tienen muchas piedras y polvo, y todo es de un color pardusco bastante chusco para la alcurnia del sitio, así que solemos ir a la piscina de la Taberna del Alabardero, sita tan solo a unos metros del Mar y donde se comen unos arroces que son en parte los culpables de que ahora pese 100 kilos 800 gramos. Esta piscina tiene la particularidad de que está construida en cuesta, es decir, el fondo es una pendiente contínua que va de los 45 centímetros a 1 metro 90 centímetros, lo cual la hace ideal para que un niño de tres años y medio valla gradualmente perdiéndole el miedo al agua y consiga la proeza de nadar en lo hondo, con manguitos, eso si. ¡Bravo por Darío!.
Una semana en casa de mamá en mi caso, de la suegra en caso de Diana y de la Abuela Rosarín en caso de mi hijo dan para mucho, hemos reído, hemos llorado... pero en general ha sido muy relajante, son un tipo de vacaciones que ni de coña me podría costear, y gracias a mi madre y sobre todo a su marido, Chema, han sido posibles, lo llevan siendo ya unos añitos.
Las vacaciones de una familia con mujer embarazada, niño y padre barrigón son algo realmente aberrante para el joven que fui, pero ahora tengo la sensación de que era un estúpido, la realidad es poliédrica y alguna de mis míticas vacaciones de juventud son una porquería comparadas con la satisfacción de ver a tu hijo aprender a nadar, morenito (todo lo que puede estar un chorro de leche, se parece a su madre) y con una sonrisa de emoción en sus labios.
Mi adorada palomita (es lo que le digo a Diana para hacerla rabiar) también se ha puesto morena, yo por mi parte me pongo moreno hasta a la sombra, de donde me he cuidado no salir en todo el verano. Ella en esta primera parte de las vacaciones ha repartido su tiempo en bregar con una suegra un poco pesada en alguna ocasión y soportar todas las neuras de un servidor.

El único que ha ligado en estas vacaciones ha sido mi hijo, los vecinos de arriba tienen una preciosa nieta con la que mi hijo conecta perfectamente, es una niña un año menor que él, pero que dice cosas tremendas, como "a Darío lo voy a querer más que su madre", genio y figura.
Lo único reseñable de esta fase a titulo personal (pero que redicho soy) es que hice 22 puntos
estableford, lo cual es una mierdecilla para algunos, pero para mi que soy un desastre auténtico en este puto juego (como en el chiste voy a publicar un libro que se llame "el golf y la madre que lo parió") está muy requetebién.
La segunda parte de las Vacaciones las pasé en La herradura, en la casa de mi amigo Javier, que ante la imposibilidad de hacer un ranking de amigos por bondad, todos son cojonudos a su manera, diré que es mi amigo más antiguo, le conocí porque en segundo de EGB me lo sentaron al lado el primer día de clase.

La casa es una pasada, tiene una vista del mediterráneo de 180 grados desde todas las ventanas y las tres terrazas de la casa, los dos primeros días los pasamos en familia, Diana, Darío y yo, bajamos a la playa, paseamos, tomamos helados y nos relajamos bañandonos los tres en porretas en el Yacuzzi de mi amigo, en la piscina infantil de mi amigo , también en porretas, fuimos la familia porretas por dos días.
Luego se nos unieron mi amigo Pedro, su mujer Nani y sus dos hijos, Teo y Ada, otra familia con la que compartir playa y macarrones, chicharrera y juegos, con la que estuvimos cuatro días en los que disfrutamos de lo lindo, tuvimos que regresar el jueves 28, puesto que el viernes 29 a las 8:30 Diana se tenia que hacer la prueba de la "triple escrimin" para descartar problemas con el habitante de sus entrañas. Ellos se quedarón aún unos días más.

Pedro, como ya os he dicho alguna vez es escultor (pocas bromas con esto, puesto que nada le molesta más que la sarta de explicaciones que tiene que dar después de decir a que se dedica, puesto que todo el mundo tiene algo que opinar al respecto, o lo que es peor, responderle, "si, pero de trabajo...") y como tal hicimos nuestro homenaje a
Andy Goldsworthy en la playa, el hizo un centinela a escala y yo le suministré las piedras para ello, este centinela lo hicimos en la playa de Cantarrijan, en la que estuvimos dos días casi completos disfrutando del Mediterráneo.

Esta es una playa naturista, en lo que lo más natural es ir en porretas, pero nosotros permanecimos con nuestros trajes de baño, probablemente por cortesía los unos con los otros más que por vergüenza. Es una playa que conocí como un autentico paraíso hace veinte años, que últimamente con la presión humana estaba siendo machacada, pero con alivio comprobé que se limitaba el acceso con coche hasta la playa, con lo cual ha recuperado parte del encanto de cuando la conocí.
Aquí mi hijo Darío nadó en el mar por primera vez, tan solo unos dias antes no hubiera podido pasar de mojarse los pies en la orilla, o ni eso. Me encanta como de bien superan los niños sus miedos, y con que satisfacción y falta de orgullo muestran sus logros.
En esta playa hay dos chiringitos, en uno de los cuales nos despachamos el primer día una paella y hasta nos quedamos a cenar de lo a gusto que estuvimos, el segundo día nos preparamos un picnic, y en el chiringo solo tomamos el café y los helados.
De vuelta a Madrid en una gasolinera de Granada en la que paramos a repostar (cambiar los caballos al carruaje), había dos chicas haciendo autoestop, previa consulta a mi chica decidimos ofrecernos a llevarlas, ellas nos dijeron que se dirigían a Barcelona, les dije que estaban muy mal situadas, puesto que por ese camino solo se iba a Madrid, ellas me dijeron que si las podía llevar al cruce de esa carretera con la que lleva a Murcia, para de allí subir hasta barcelona. Pero yo les insistí en que era mejor que fuesen hasta Madrid, puesto que desde allí a Barcelona hay mucho trafico y les sería fácil conseguir que alguien las llevara. No fue esto lo que las convenció, fue el hecho de que Lorette tenia a su madre viviendo en Madrid, y la perspectiva de ducharse y descansar en unas horas en Madrid de repente les pareció maravillosa, llamaron a su madre y celebraron con risas que el final de su aventura pasase por Madrid. Su aspecto era el de dos chicas que llevaban mucho tiempo rodando por ahí, por Marruecos, Portugal, Sevilla,Cádiz, nos dijeron. Así que nos convertimos en sus ángeles y las dejamos en el Metro a unas paradas de la casa de la madre de una de ellas.
Por último haceros saber que los excesos se pagan, y que los beneficiarios son los señores de
Naturhouse a los cuales me he encomendado para rebajar mi oronda figura hasta los 85 kilos con los que me conoció mi Dianita, nobleza obliga.