jueves, 15 de enero de 2009


LA ESTUPIDEZ




Me he encontrado este extracto de un libro navegando por ahí, en alguna ocasión leo algún texto que pienso: "esto lo podía haber escrito yo" este es el caso, corro a comprarme el libro.



La estupidez humana


-RESUMEN DEL LIBRO "ALLEGRO MA NON TROPPO"-
Carlo M. Cipolla


“Tengo la firme convicción, avalada por años de observación y experimentación, de que los hombres no son iguales, de que algunos son estúpidos y otros no lo son.”
Carlo Cipolla


LAS LEYES FUNDAMENTALES DE LA ESTUPIDEZ HUMANA

La Primera Ley Fundamental: " Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo".


La Segunda Ley Fundamental: " La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona".


La Tercera Ley Fundamental: " Una persona estúpida es una persona que causa daño a otra o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio".


La Cuarta Ley Fundamental: " Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error".


La Quinta Ley Fundamental: " La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado".



CATEGORÍAS FUNDAMENTALES DE PERSONAS


Todos los seres humanos están incluidos en una de estas cuatro categorías fundamentales: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos.


Los Incautos: Podemos recordar ocasiones en que un individuo realizó una acción (es decisivo que sea él quién la inicie), cuyo resultado fue una pérdida para él y una ganancia para nosotros: habíamos entrado en contacto con un incauto.


Los Inteligentes: Igualmente nos vienen a la memoria ocasiones en que un individuo realizó una acción de la que ambas partes obtuvimos provecho: se trataba de una persona inteligente.
Una persona inteligente puede alguna vez comportarse como una incauta, como puede también alguna vez adoptar una actitud malvada. Pero, puesto que la persona en cuestión es fundamentalmente inteligente, la mayor parte de sus acciones tendrán la característica de la inteligencia.

En determinadas circunstancias una persona actúa inteligentemente, y en otras circunstancias esta misma persona puede comportarse como una incauta. La única excepción importante a la regla la representan las personas estúpidas que, normalmente, muestran la máxima tendencia a una total coherencia en cualquier campo de actuación.


Los Malvados: Todos nosotros recordamos ocasiones en que, desgraciadamente, estuvimos relacionados con un individuo que consiguió una ganancia causándonos perjuicio a nosotros: nos encontramos frente a un malvado.


Existen diversos tipos de malvados; el malvado perfecto es aquél que con sus acciones causa a otro pérdidas equivalentes a sus ganancias. Otro tipo de malvados son aquellos que obtienen para sí ganancias mayores que las pérdidas que ocasionan en los demás, esos son deshonestos y con un grado elevado de inteligencia, pero la mayoría de los malvados son individuos cuyas acciones les proporcionan beneficios inferiores a las pérdidas ocasionadas a los demás. Este individuo se situará muy cerca del límite de la estupidez pura.


Los Estúpidos: Nuestra vida está salpicada de ocasiones en que sufrimos pérdidas de dinero, tiempo, energía, apetito, tranquilidad y buen humor por culpa de las dudosas acciones de alguna absurda criatura a la que, en los momentos más impensables e inconvenientes, se le ocurre causarnos daños, frustraciones y dificultades, sin que ella vaya a ganar absolutamente nada con sus acciones.


Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo que hace. En realidad no existe explicación -o mejor dicho- solo hay una explicación: la persona en cuestión es estúpida.


La mayoría de las personas estúpidas son fundamentalmente y firmemente estúpidas, en otras palabras, insisten con perseverancia en causar daños o pérdidas a otras personas sin obtener ninguna ganancia para sí, sea esto positivo o negativo. Pero aún hay más. Existen personas que con sus inverosímiles acciones, no solo causan daños a otras personas, sino también a sí mismos. Estas personas pertenecen al género de los superestúpidos.


EL PODER DE LA ESTUPIDEZ


Como ocurre con todas las criaturas humanas, también los estúpidos influyen sobre otras personas con intensidad muy diferente. Algunos estúpidos causan normalmente perjuicios limitados, pero hay otros que llegan a ocasionar daños terribles, no ya a uno o dos individuos, sino a comunidades o sociedades enteras. La capacidad de hacer daño que tiene una persona estúpida depende de dos factores principales: del factor genético y del grado de poder o autoridad que ocupa en la sociedad.


Nos queda aún por explicar y entender qué es lo que básicamente vuelve peligrosa a una persona estúpida; en otras palabras en qué consiste el poder de la estupidez.
Esencialmente, los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido.


Una persona inteligente puede entender la lógica del malvado. Las acciones de un malvado siguen un modelo de racionalidad: racionalidad perversa, si se quiere, pero al fin y al cabo racionalidad. El malvado quiere añadir un "más" a su cuenta. Puesto que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos con que obtener un "más" para sí, procurando también al mismo tiempo un "más" para los demás, deberá obtener su "más" causando un "menos" a su prójimo.


Desde luego, esto no es justo, pero es racional, y si es racional uno puede preverlo.
Con una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible. Una criatura estúpida os perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables y más impensables. No existe modo alguno racional de prever si, cuándo, cómo, y por qué, una criatura estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno está completamente desarmado.


Puesto que las acciones de una persona estúpida no se ajustan a las reglas de la racionalidad, de ello se deriva que generalmente el ataque nos coge por sorpresa incluso cuando se tiene conocimiento del ataque no es posible organizar una defensa racional, porque el ataque, en sí mismo carece de cualquier tipo de estructura racional.


El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean absolutamente erráticos e irracionales no sólo hace problemática la defensa, sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque. Hay que tener en cuenta también otra circunstancia. La persona inteligente sabe que es inteligente. El malvado es consciente de que es malvado. El incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Al contrario de todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido. Esto contribuye poderosamente a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su acción devastadora.


Con la sonrisa en los labios, como si hiciese la cosa más natural del mundo, el estúpido aparecerá de improviso para echar a perder tus planes, destruir tu paz, complicarte la vida y el trabajo, hacerte perder dinero, tiempo, buen humor, apetito, productividad, y todo esto sin malicia, sin remordimientos y sin razón. Estúpidamente.


No hay que asombrarse de que las personas incautas, generalmente no reconozcan la peligrosidad de las personas estúpidas. El hecho no representa sino una manifestación más de su falta de previsión. Pero lo que resulta verdaderamente sorprendente es que tampoco las personas inteligentes ni las malvadas consiguen muchas veces reconocer el poder devastador y destructor de la estupidez.


Generalmente, se tiende incluso a creer que una persona estúpida sólo se hace daño a sí misma, pero esto significa que se está confundiendo la estupidez con la candidez.


SOCIEDAD Y ESTUPIDEZ


Sería un grave error creer que el número de estúpidos es más elevado en una sociedad en decadencia que en una sociedad en ascenso. Ambas se ven aquejadas por el mismo porcentaje de estúpidos. La diferencia entre ambas sociedades reside en el hecho de que en la sociedad en declive los miembros estúpidos de la sociedad se vuelven más activos por la actuación permisiva de los otros miembros.


Un pais en ascenso tiene también un porcentaje insólitamente alto de individuos inteligentes que procuran tener controlada a la fracción de los estúpidos, y que, al mismo tiempo, producen para ellos mismos y para los otros miembros de la comunidad ganancias suficientes como para que el progreso sea un hecho.


En un país en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue siendo igual; sin embargo, en el resto de la población se observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de malvados con un elevado porcentaje de estupidez y, entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los incautos.



31 comentarios:

Raúl dijo...

Curiosa escolástica. Y un buen ejercicio de reflexión, un esquema no psicológico, sino social, válido sólo si sólo se tenemos en cuenta la dimensión de las acciones sociales, y si pudiéramos evaluarlas con un criterio común.

En otras palabras: Mola XD

Niña hechicera dijo...

Joéeeee menudo tocho!!!Eso si, llevo toda la vida utilizando mal el termino "hijoeputa", esto si nos ceñimos a la definición de "estúpido" q da el autor....
(Y eso que me consideraba una persona "inteligente",cuanto menos "cauta")
Cosas que pasan.;))

Anónimo dijo...

Un texto buenísimo.

Gracias por compartirlo :-)

Irreverens dijo...

Joé con el Sr. Carlos Cebolla.
:P

A él le debo que me haya autocorregido a la hora de nombrar a las trabajadoras de la oficina de Correos de mi pueblo (que me tienen fri-ta). Hasta hoy mismo las llamaba imbéciles. Ahora sé que simplemente son estúpidas.
:)


Como dice Julián: mola.

Hasta el sábado, chavalín.
:))

belenmadrid dijo...

yo soy incauta. A mucha honra :)

Lucía dijo...

Oye, pues no encuentro a nadie a quien no pueda encasillar en una de esas categorías.

Mola!

Fatima dijo...

Mientras iba leyendo no sabía muy bien si reír (una manera mu fina de definir el mundo) o llorar (porque realmente es así!!!!!!!!!!)
Gracias por compartir el texto :)

Belén dijo...

He envidiado esa psicología interna de algunos escritores... no me gusta tanto ese afán por poner etiquetas... una que es rebelde...

besicos

wen- dijo...

Yo esoy de acuerdo con Belén, no soy yo mucho de categorías...y menos con este tipo de catalogaciones...

Ignatius Reilly dijo...

La cuarta ley implica que todo el mundo es estúpido.

Fdo: un incauto

JOAKO dijo...

Julián, es cierto que mola, tal vez es una "reducción", pero si no clasificamos y reducimos el mundo "como lo estudiaríamos"

Rose, creo que los "hijodeputa" encajan mejor en el apartado "malvados", lo que no dice el autor es que por los estupidos, y sobre todo los "incautos" pueden sentir mucha lástima.

Az, ya te contaré si el libro tiene más ayazgos.

Irre,estuve a punto de hacer algún chiste con el nombre del autor, pero me pareció un poco facilón, no obstante ahí va, Los hermanos Pinzones eran unos...marineor/ que se fueron con Colón que rea otro...marinero (y ahora la pàret en que dicen) y pelaban las cebollas con la punta...de la espada.
Intentaré asistir, pero dependo de mi gordita de ya casi nueve meses.

Geminitas, eres todo candor, yo también soy incauto tirando a inteligente, o intentandolo.

Belén, te digo como a Julián, si no reducimos y ponemos sentido del humor "como estudiamos el mundo".

Wen, idem.

Ignatius, creo que en realidad todos pertenecemos a todas las categorias en algún momento y actividad.Lo interesante es intentar ver en los demás y en uno mismo cual de estas categorias se impone.

Alberto dijo...

Hola Koako:
La verdad es que no me gustan mucho las clasificaciones, tienden a los extremos y olvidan los matices. Si me tuviese que identificar creo que estaria en los incautos inteligentes? ... pero esa es solo mi apreciación..de cualquier forma lo que resulta interesante es el analisis de cada tipo, aunque las persona oscilen de uno a otro segun las etapas de su vida. Un abrazo

Raúl dijo...

Esta clasificación no sirve para estudiar el mundo, pero me gusta, es más bien ética. Si yo estaba de broma.. Y claro que la reducción sirve mucho, si no no hubiera habido jamás ciencia, ni filosofía ni nada XD

Lo único quizás que no me gusta tanto es que se clasifiquen 'personas', y no 'comportamientos'. Hombre, ya sé que en la intención que tiene, no es necesario especificar esto, y aún es más útil si se habla de personas, pero resulta menos violento y quizás más cronstructivo desde su intención hablar de comportamientos. Así todos podemos comportarnos como inteligentes, estúpidos, malvados o incautos. La clasificación deja claro cual de estos comportamientos es preferible, e insta a que intentemos ser inteligentes, y evitemos sobretodo ser estúpidos. Si no, escrito como está paree que los estúpidos nunca lo dejarán de ser, ¿y quién dice que lo sean? Bah, sin más.. que está muy bien, era por ser quisquilloso :P

banderas dijo...

Muy bueno... algo ya había leído del señor Cipolla, creo que incluso algo de este tratado sobre la estupidez. Por cierto, yo uso el término imbecilidad (que más o menos viene a ser parecido).

Un detalle: aplicando las 5 leyes sobre la estupidez del principio el primer nombre de estúpido que me salío del cerebro fue George W. Bush ¿por qué será?

Un abrazote ;-)

P.D. Por cierto, te lo has currado... mira que teclear todo eso.

NoSurrender dijo...

Hay otro libro sobre el tema que a mí me pareció muy interesante: La inteligencia fracasada. Teoría de la estupidez (J.A. Marina).

Empieza diciendo: "(...) la estupidez hay que enseñarla como asignatura troncal en todos los niveles educativos, para que así produzca beneficios sociales (..) merece ser investigada, como el sida"

Salud!

JOAKO dijo...

Alberto, estoy de acuerdo contigo, pero como ya le digo a alguen en los comentarios, casi todos pasamos alguna vez por casi todas las clasificaciones.

Julián, no creo que alguien que llama a su libro "Allegro ma non tropo" se tome su estudio muy en serio, yo tampoco lo hago. Pero dado que estoy siendo presa de un ataque combinado y masivo en mi trabajo por parte de estupidos me pareció bien publicar este post, por descargarme.
Te contaré además una Fábula, la fábula de el ratón, la vaca y la zorra: Un día un ratón huia de una zorra, y se topó con una vaca, le pidió ayuda y las vaca le dijo, ponte detras de mi, acto seguido le echo encima una gran plasta para ocultarlo, cuando llegó la zorra y preguntó a la vaca por el ratón, esta dijo que no habia visto nada, cuando la zorra ya se iba, vió algo que sobresalia de la boñiga, tiró de ello y saco al ratón de la bosta, lo limpio cuidadosamente y se lo comió. MORALEJAS, no siempre que te cubren de mierda lo hacen con mala intención, y no siempre que te sacan de la mierda lo hacen con buena intención. Un saludete

Banderas, yo no me atreví a decirlo, por si me calioficaban de terrorista, pero ¡Aque si!

NoSurrender, pues otro para mi lista, gracias.

Vintage dijo...

Yo debo ser estupida a ratos, imagino q como todos
Lo de incauta soy un pelo largo, pero sinceramente estupidos los somos todos
Muakkkkkkkkkkkkkk

Anónimo dijo...

en el enlace humanismoyconectividad encontraras un articulo muy ineteresante sobre el tema, Ramon

estilografic.blog dijo...

Oye, te voy a hacer una pregunta estúpida: se te echó de menos el sabado, ¿no será que ha sucedido el esperado alumbramiento?, ¿va todo bien?

Un abrazo.

JOAKO dijo...

Estili, le envié un SMS a Geminitas declinando la invitación, no hemos dado "alumbre", pero casi, y no era caso, lo lamente mucho...

estilografic.blog dijo...

Pues ánimo, que ya está chupao. Un beso a la mami, y un empujoncito si falta hiciera.

Anónimo dijo...

HANDY, Charles. El Elefante y la Pulga. Ediciones Apóstrofe, 2002. ISBN 84-455-0238-7
Handy, con una dilatada experiencia en "Elefantes" (grandes Corporaciones), describe con brillantez y un estilo muy cercano, personal y autobiográfico el cambio organizativo y existencial que están propiciando fenómenos como el outsourcing, la hiperespecialización, las nuevas tecnologías o la búsqueda del talento, por encima de conceptos tradicionales como la estabilidad, la lealtad o las grandes estructuras monolíticas”. Y continua Puig diciendo: “Las pulgas, dice Handy, son agentes independientes, algunos con pequeñas empresas propias, otros trabajando solos o en alguna forma de asociación contrapuestos a los "Elefantes”, las grandes corporaciones que han sido los pilares de la sociedad de los empleados del siglo XX.”

“ La nueva cultura empresarial propiciada por los avances de las tecnologías de punta y la extrema velocidad del cambio, hace necesario aprovechar el talento individual y la capacidad de accionar y re-accionar con suma velocidad para lograr ventajas competitivas o, en el peor de los casos, para no perderlas. Es, en este escenario, donde las malditas pulgas pueden "navegar" con la ligereza de una lancha Zodiac y no la pesadez de un trasatlántico, donde los pequeños actores están más capacitados para aportar nuevas soluciones, más allá de las propuestas cotidianas previsibles de los elefantes. En las "pulgas" se encuentra, en enormes dosis, la Pasión. Este concepto es - sostiene Handy- mucho más potente que el arquetípico vocablo "Misión" tan profusamente empleado para tratar de describir - casi siempre sin precisión - el fin último de una gran Corporación. "Las personas apasionadas, - escribe Handy- mueven montañas allí donde los misioneros sólo consiguen predicar", Otro de los conceptos interesantes que encontramos en el libro respecto de las pulgas es el de su equiparación a los alquimistas. La Alquimia como parábola del trabajo reactivo nos remite a una búsqueda no estructurada de algo realmente grande partiendo de la más absoluta de las nadas, y eso además, utilizando métodos no ortodoxos. Un proceso de creación y enriquecimiento continuos que desafía los cánones usuales y plantea nuevas formas de hacer las cosas, aprende de los errores y del camino recorrido más que del logro del fin último del trabajo.. Este tipo de comportamiento coincide con la cita que Handy recoge del gran autor teatral Bernard Shaw: "Todo cambio procede de hombres poco razonables, porque los razonables esperan que el mundo continúe más o menos como está". Ser pulga supone para Handy la oportunidad de decidir sobre uno mismo: cuánto quiero trabajar, cuánto tiempo quiero dedicar a mi formación, a mi familia a mis hobbies...

Irreverens dijo...

Sí, ya me dijo Geminitas que no os iba bien acercaros hasta la Clandestina.
Bueno, que sepas que fuisteis los grandes ausentes.

A ver si para la próxima nos tomamos unas cervecillas.
:)

Besos a los 4.

JOAKO dijo...

Anonimo, muy interesante, creo que soy una pulga total...

Irre, me acordé de vosotros, la próxima no me la pierdo...

Anónimo dijo...

20-1, el anonimo es la pulga ramon.
hoy he dado otro paso, con mas opiniones en LV, en apartado padrinos, reflexiones sobre la crisis,ahora no son muyoriginales pero hace un año, tenian mas valor, ahora intento debatir salidas,poco a poco intentare difundir el blog, para conocer a mas gente que me de su opinion sobre soluciones.saludos y gracias por tu colaboracion, ramon

Unknown dijo...

Yo estoy en el grupo de los incautos, que triste es la vida

JOAKO dijo...

Ramón, en cuanto pueda entraré a ver los articulos de los que me hablas y te los comentaré (en mi modestia).

Alberto, yo también he sido incauto, a pesar de mis esfuerzos por no ser malvado y ser inteligente, si alguna vez he sido estúpido lo desconozco, pero ¿no es así como actuan los estúpidos?

Irreverens dijo...

Yo lo he sido todo, sin duda alguna.
Ahora me esfuerzo por ser cada vez menos estúpida, menos incauta y menos malvada...
;)

JOAKO dijo...

Irre, creo que como todos...

Miguel González Aranda dijo...

Vaya tocho....
Solo se que soy un estúpido!

JOAKO dijo...

Bienvenido Miguel, pero hombre, ya será menos, además una de las características del estupido es su ignorancia de serlo, como mucho podras sospecharlo, como yo, de mi mismo me refiero...