Este era mi Madrid, estuve años enganchado a una señal de bus, pero todas las etapas afortunadamente se queman.
Durante más de diez años me acostaba cuando la ciudad despertaba, a veces echo de menos ese Madrid que nunca dormía y que al llegar el verano reventaba de color y calor.
Esta es una ciudad contradictoria, los que hemos nacido y crecido aquí sabemos que es una ciudad donde caben millones de ciudades.
He estado en las más altas y en las mas bajas cotas de esta ciudad, y nunca me canso de pasear por ella de noche.
Si pasáis por la puerta de Alcalá, fijaos en los impactos de los disparos de la guerra civil, si pasáis por la Cibeles, podéis buscar la rana que hay en el monumento, si pasáis por el lateral de los jardines del buen retiro y veis la escultura ecuestre del general Espartero, podréis contemplar como el vuelo de las crines del caballo y el gesto del general sosteniendo el sombrero hacen de esta estatua ecuestre un monumento con una gracia especial, no como la del Marques de Duero, en la que su cuarto trasero derecho está claramente desproporcionado.
En el retiro hay una escultura al ángel caído, en la cual se representa a un desgraciado cayendo de las alturas, y protegiéndose, no de lo que hay debajo, si no de lo que hay arriba.
Frente al palacio real hay un pequeño busto dedicado a Mariano José de Larra, que se pegó un tiro en esta ciudad, curiosamente es una de las esculturas más próximas al viaducto, el lugar de suicidio más castizo de la ciudad.
En el paseo de San Jerónimo están, flanqueando las puertas de las cortes, sus famosos Leones, fundidos con los cañones arrebatados al enemigo en la guerra de África en 1860, no se especifica a que enemigo.
En Madrid hay también una estatua dedicada a Rizal, el líder de la revolución Filipina, esta en la calle de Fuencarral esquina con islas filipinas, hubo un capitán de infantería que resistió un año encerrado en un cuartel los continuos ataques de los rebeldes, solo se rindió cuando el ministro de la guerra de entonces se lo pidió, y aún así puso reparos.
En la plaza de cascorro hay una estatua al héroe de la guerra de Cuba Eloy Gonzalo, este soldado se hizo famoso por haber contribuido a la caída de la ciudad de cascorro con el método de incendiar, con una lata de gasolina, un polvorín, el tipo se hizo atar una cuerda a la cintura para que recuperaran su cuerpo si no le salían bien las cosas, así está representado.
En el parque del Oeste hay un horroroso monumento a la memoria de mi admirado Miguel Hernandez, Miguel hernandez murió solo, de tuberculosis, en un sanatorio penitenciario, su cadáver no fue velado por nadie, paso la noche posterior a su muerte completamente solo, esas horas son las que más me duelen de la guerra, en el salón de mis abuelos había un soneto suyo enmarcado.
En la plaza del mismo nombre hay un monumento a Emilio Castelar, en un lateral hay dos tribunos romanos con sus togas, siempre que paso por allí no puedo evitar mirarlos, me encantan.
En el Museo del Prado hay una escultura de Leone Leoni que representa al emperador Carlos V, de titulo "Carlos V con el furor a sus pies", esta estatua tiene la curiosidad de que es desmontable, es decir se desmonta la armadura del emperador, y debajo esta el emperador en todo su esplendor. Esta es sin duda mi escultura favorita del Prado.
En la puerta del sol está la estatua del Oso y el Madroño, en realidad se debería llamar de la Osa y la Madroña, puesto que se trata de una osa con la constelación de las siete estrellas que todos conocemos en el lomo, de ahí las estrellas en la bandera de Madrid, y apoyada en lo que en los tiempos en que se forjó este mito era conocido como una madroña, los madroños eran los frutos de este árbol.
Perdonad si hay algún error en mi descripción, pero la he realizado de memoria y ya se sabe que la cabeza a veces nos juega malas pasadas, como aquella vez que me dio por subirme al monumento a la constitución, frente al museo de ciencias naturales, un cubo con una grada debajo a modo de escalinata y otra oculta arriba a modo de foro, ni me subí solo, ni hice honor a la constitución. O si, según se mire.













