
¿Por qué con satisfacción?
Porque el olor inhalado correspondia a otros olores inhalados de otros fragmentos unguicales, agarrados y arrancados por el señorito Bloom, alumno de la escuela de la señorita Ellis, pacientemente todas las noches en el acto de breve genuflexión y oración nocturna y meditación ambiciosa.
¿En qué definitiva ambición se había fundido ahora todas las concurrentes y sucesivas ambiciones?
No heredar por derecho de primogenitura, pertición por igual o derecho inglés del último nacido, ni poseer a perpetuidad una extensa propiedad del suficiente número de acres, varas y brazas, medida agraria legal (valoración 42 libras), de turberas de pasto en torno a una residencia baronial con casa de portero y avenida de entrada, ni, por otra parte una casa italiana o villa semiindependiente, denominada rus in urbe o quisi sana, sino adquirir por contrato privado con pleno usufructo una casa residencial con techo de bálago en forma de bungalow, de dos pisos, orientada hacia el sur, coronada por veleta y pararrayos condenado por tierra, con el porche cubierto por plantas trepadoras (yedra o vida americana), puerta de vestibulo verde olivo, con elegante acabado de carroceria y elegantes dorados en la puerta, fachada de estuco con molduras doradas en los aleros y el abuhardillado, elevándose, si era posible, sobre una suave cuesta con agradable perspectiva desde la terraza con balaustrada de pilares de piedra sobre prados interyacentes, inocupados e inocupables, en medio de 5 ó 6 acres de terreno propio, a tal distancia de la más próxima vía pública como para hacer visibles las luces de la casa de noche y a través de un seto vivo de carpe cortado según las reglas de la topiaria, situada en un punto dado a no menos de 1 milla legal desde la periferia de la metrópoli..."
Ulises James Joyce
" Y así prosiguen páguinas y páguinas de los sueños del señor bloom, ridiculizados simplemente por hacerse explicitos hasta el último detalle. pero, a la vez, Haciendonos sentir ridiculos nosotros mismos, por notarnos, en el fondo, tan parecidos al señor Bloom,si nos pusiéramos a analizar y catalogar nuestras ilusiones con todo realismo. Sin duda, éste es el capitulo más cruel dentro de un libro que ha podido verse como una acusación aniquiladora contra el hombre en general: el ánalisis cientifico y microscópico de la vulgaridad es peor que la revelación de los deseos indecentes y maldades ocultas en la vida de ese hombre , el señor Bloom, encarnación estadística del "hombre medio", salvo en su adicción al guego linguistico. En la auptopsia de las preguntas y respuestas exhaustivas, este hombre en general no queda como bueno ni como malo -peor aún- como ridiculo, a fuerza de mediocre. Al lado de esa revelación total de ideales de vía estrecha, resulta menos ridiculo ver al señor bloom entrar en el lecho conyugal, por su estrechez, en posición invertida de sardinas en lata, con los pies de Molly junto a la cabeza y, reflexionando sobre las infidelidades de ella, consolarse sexualmente con su trasero. El señor Bloom está liquidado ya."
Estudio preliminar de José Mª Valverde
Hay prototipos en la literatura que me sobrecogen, este, el del señor bloom, héroe central del ulises de Joyce es uno de ellos, ¡cuantas veces me he calmado antes de dormirme con un detallado estudio de como me iba a gastar un suculento premio de lotería!, y es que cuando la mediocridad llama a tu puerta sueles estar contando dinero, aunque sea imaginariamente.
Todos hacemos un viaje, incluso los que no se mueven de un mismo pueblo en toda su vida, y ese es el gran acierto del Ulises, el de Omero y también el de Joyce, atravesamos la vida buscando, unos un gran ideal trufado de pequeñas miserias, y otros directamente disfrazando la miseria de necesidad.
Al final ese existencialismo vislumbrado por casi todos en la adolescencia se impone, James Joyce está muerto, José Mª Valverde (lo se porqué el texto esta publicado con autorización de sus herederos) también, y el único que sigue vivo es el señor Bloom, porque es un proptotipo, porque sigue reencarnado en mi, y tal vez también en vosotros... pensadlo.





